La recuperación musical de los ‘castrari’

Madrid

12 / 03 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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mena-jone-operaactual-cndm Jone Martínez y Carlos Mena, acompañados por el conjunto Concerto 1700 © CNDM / Elvira MEGÍAS

Centro Nacional de Difusión Musical

Atalaya divina: música para los castrati de la Real Capilla

Obras de Corselli, Nebra, Literes, Vivaldi y otros. Jone Martínez, soprano. Carlos Mena, contratenor. Concerto 1700. Dirección: Daniel Pinteño. Sala de Cámara del Auditorio Nacional, 3 de marzo de 2022.

Bajo el título Atalaya divina: música para los castrati de la Real Capilla el CNDM ofreció un nuevo concierto con la recuperación musical en el centro del discurso y la reivindicación de autores como Antonio de Literes o Francesco Corselli. Buena parte del programa estaba conformado por obras rescatadas por Antoni Pons y Raúl Angulo, unas partituras que transportaban al público a esa corte de las maravillas musicales que era la Real Capilla de Madrid a principios y mediados del siglo XVIII. A medida que se van conociendo más piezas salidas de la Capilla se va entendiendo la dimensión compositiva real de un Madrid que hacía mucho más que acumular los derrelictos del alud de ópera seria que había cubierto Europa.

Buena parte de este repertorio tiene un componente inevitable de evocación, de viaje en el tiempo que se complementa de manera necesaria con la interpretación entusiasta por parte de Daniel Pinteño y su Concerto 1700, que intentó devolver brillantez a un lenguaje que camina abiertamente hacia lo galante y que trata con enorme elegancia las líneas vocales. Es ideal para estas lides Carlos Mena, que sigue atravesando una madurez artística envidiable que incluye un uso extremadamente lúcido de sus habilidades y un conocimiento exacto de sus límites. Con una zona de graves bien trabajada y un cambio de registros muy homogéneo, intervino a solo en la cantada de Corselli Cuando a pique, Señor, una pieza organizada por sucesivas arias y recitativos que sabe controlar mediante contrastes sus puntos culminantes en las intervenciones violinísticas.

"Carlos Mena sigue atravesando una madurez artística envidiable que incluye un uso extremadamente lúcido de sus habilidades"

En cualquier caso, lo mejor de la velada fue la presencia de la soprano vizcaína Jone Martínez, que venía de deslumbrar hace pocas semanas en Galicia como Euridice y que cada vez da mayores muestras de solidez en repertorios bien dispares. Martínez es una de esas pocas cantantes cuya depurada técnica pasa desapercibida, que hace que parezcan sencillos los saltos interválicos menos naturales sin que se resienta un ápice la afinación o, más importante aún, la expresión. Empezó con un aria de Nebra con cierto grado de exigencia en la coloratura final, pero fue en Atalaya divina de Literes donde el brillo y la elegancia en el fraseo tomaron mayor vuelo.

El otro gran atractivo del concierto fue el Salve Regina a dos voces del muy desconocido Antonio Corvi Moroti, una obra íntima, de un uso vocal con inevitables concomitancias con el Stabat Mater de Pergolesi interpretado con gusto por el color y matiz por Concerto 1700, además de una patente química sonora con Mena y Martínez. Entre unas piezas y otras anduvieron un par de conciertos vivaldianos que, aun sin acabar de encajar, recibieron lecturas coloridas y honestas. Ojalá estas músicas luminosas encuentren su espacio en el canon para que dejen de aparecer esos molestos asteriscos en los programas de mano que certifican sus siglos de olvido.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL