La primera 'Creación' de Jordi Savall

Barcelona

08 / 05 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Creación Savall Un momento de la intepretación de 'La Creación' de Haydn en el Palau barcelonés con Savall en el podio © Palau de la Música / Toni PEÑARROYA

Palau de la Música Catalana

Haydn: LA CREACIÓN

Yeree, Suh, soprano. Tilman Lichdi, tenor. Matthias Winckhler, barítono. La Capella Reial de Catalunya. Le Concert des Nations. Dirección: Jordi Savall. 4 de mayo de 2021.

Pese a su dilatada trayectoria, tanto en música antigua, renacentista y barroca como en el repertorio clásico, Jordi Savall nunca se había enfrentado a Die Schöpfung (La creación), el gran oratorio de Franz Joseph Haydn escrito entre 1796 y 1798, período de trabajo inusualmente largo para el compositor austríaco. Su estancia en Londres un lustro antes le puso en contacto con las grandes creaciones sinfónico-corales de Georg Friedrich Händel, especialmente Israel en Egipto, que le sirvieron de inspiración para esta ambiciosa obra. Haydn tomó como base literaria y punto de partida el Génesis del Antiguo Testamento para ilustrar la creación del mundo con aportaciones de El paraíso perdido del poeta inglés John Milton.

«Ilustrar musicalmente», es decir, el figuralismo, es el término que mejor define el tratamiento de Haydn en esta obra que, en su primera parte, narra la creación de la tierra y el cielo, en la segunda la de los animales y los seres humanos, y en la tercera la vida en el paraíso perdido de Adán y Eva. Para esta versión que Savall dirigió en el Palau de la Música de Barcelona en dos sesiones el mismo día al frente de sus conjuntos habituales (Le Concert des Nations en la parte instrumental y La Capella Reial de Catalunya en la coral), fue necesario recortar algunos números. Las restricciones de la pandemia le obligaron a montar las dos sesiones consecutivas y, por tanto, si bien la primera parte se interpretó íntegramente, de la segunda y, especialmente, de la tercera se ofreció una corta selección.

"Savall apostó por la búsqueda de una complejidad y un refinamiento tímbrico que encontró en Le Concert des Nations a su aliado ideal"

Desde el primer y famoso acorde, del que surge la vida, se percibió el particular tratamiento de Savall, que apostó por la sutileza sonora por encima de la grandiosidad. Por la búsqueda de una complejidad y un refinamiento tímbrico que encontró en Le Concert des Nations a su aliado ideal. Este planteamiento dio como resultado una versión interesante, por momentos fascinante, pero carente del pulso dramático o narrativo que esta obra requiere. A pesar de ello, en determinados pasajes, especialmente en los que intervino una excelente Capella Reial, se produjeron momentos tímbricamente brillantes, dando a entender que la lectura de Savall probablemente acabará de madurar y cuajar con el paso del tiempo y de los conciertos.

Un Savall que acertó plenamente en la elección de los tres solistas, prácticamente ideales para este cometido, empezando por un Matthias Winckhler espléndido y autoritario, que lució una bella y sólida voz de barítono como Arcángel Rafael en las dos primeras partes, así como en la parte de Adán en la tercera. El tenor Tilman Lichdi, de voz ligera, sorteó con facilidad las partes de coloratura y fraseó con elegancia, como también lo hizo la soprano Yeree Suh, de voz tan cristalina como pequeña, pero de perfecta afinación y fraseo.