CRÍTICAS
NACIONAL
La otra 'Butterfly' madrileña, puro teatro
Madrid
Teatro Real
Puccini: MADAMA BUTTERFLY
Reparto alternativo
Ailyn Pérez, Nino Surguladze, Charles Castronovo, Gerardo Bullón, Moisés Marín, Toni Marsol, George Andguladze, Marta Fontanals-Simmons. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 1 de julio de 2024.
De entre los casi cuatro repartos con los que presenta el Teatro Real su Madama Butterfly durante todo este mes tal vez sea el segundo (ver crítica del primer cast en este enlace) el que tiene los equilibrios mejor conseguidos. En primer lugar, por la presencia sobresaliente de Ailyn Pérez, ideal para encarnar a una adolescente Cio-Cio San rodeada de tradición y vértigo de occidente; su propuesta no quedó en lo teatral ni en lo vocal, sino en la mezcla de ambos elementos para conseguir una riqueza en el retrato más orgánica. Así, la técnica para afrontar el primer acto, con una Butterfly ingenua, de 15 años, infantilizada por el peso de una sociedad que la sacrifica, fue más propia de una soprano lírica coloreada con apuntes de ligera. Para el segundo y tercer actos buscó el peso más dramático, dejando el lirismo para momentos concretos (como el bello ataque inicial de «Un bel dì vedremo», por ejemplo) y oscureciendo el timbre a partir de que Sharpless le sugiera que Pinkerton no va a volver. Fantástica despedida de su hijo en los instantes finales, jugando con la expresividad sin brillo de locura en sus ojos: Butterfly entrega a su hijo porque se sabe muerta.
El Sharpless de Gerardo Bullón también entró desde lo actoral, jugando ese complicado papel de bisagra entre el lado monstruoso de la sociedad norteamericana y el servilismo de quienes le acogen; su escena de la lectura de la carta fue emotiva, con una nueva muestra de homogeneidad en los registros, redondez en el canto, dicción perfecta y sentido del drama. La Susuki de Nino Surguladze arrancó un punto distante para crecer durante el dúo del segundo acto y acabar construyendo un personaje sólido y cercano. Algo más brusco resultó Charles Castronovo como Pinkerton, con ataques afilados y poca variedad de matices, elementos todos que benefician en último término al retrato de un personaje turbio y superficial como el suyo. Gran rendimiento del Goro descargado de Moisés Marín y de los Yamadori y Bonzo de Toni Marsol y George Andguladze.
Con todo, lo mejor estuvo en la lectura lírica, triste, dramática y atenta a más no poder de Nicola Luisotti, en uno de sus mejores trabajos al frente del foso del Real: sin altibajos, cualquier momento de cualquier acto serviría de ejemplo, aunque el público agradeció especialmente la delicadeza en el coro a bocca chiusa, esa genialidad de Puccini que homenajeaba a la propia de Belasco, el dramaturgo original que explicó en el 1900 y sin una palabra la vigilia de espera de Butterfly con apenas un juego de luces. Puro teatro. * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL
CRÍTICAS RELACIONADAS





