La ópera, internet y la soledad en la música

Madrid

10 / 11 / 2021 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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Las horas vacías / operaactual.com 'Las horas vacías', con Sonia de Munck y Mabel del Pozo © Teatros del Canal / Pablo LORENTE
Las horas vacías / operaactual.com 'Las horas vacías', con Sonia de Munck y Mabel del Pozo © Teatros del Canal / Pablo LORENTE
Las horas vacías / operaactual.com 'Las horas vacías', con Sonia de Munck y Mabel del Pozo © Teatros del Canal / Pablo LORENTE

Teatro Real

Ricardo Llorca: LAS HORAS VACÍAS

Estreno escenificado

Sonia de Munck, soprano. Mabel del Pozo, actriz. Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real. Dirección musical: Alexis Soriano. Dirección de escena: José Luis Arellano García. Teatros del Canal, 9 de noviembre de 2021.

Ricardo Llorca, uno de los compositores españoles vivos más innovadores e interesantes, ha presentado en Madrid su ópera Las horas vacías, obra compuesta en 2007 por encargo de la New York Opera Society. Ya había sido interpretada en diversas ciudades americanas y europeas, pero esta es la primera vez que se ha escenificado, por el Teatro Real y en colaboración con los Teatros del Canal. La obra pone en escena una noche –de viernes– en la vida de una mujer que llega a su apartamento después de una semana de trabajo y se encierra con un amante imaginario en internet.

El largo monólogo sigue dos líneas con el personaje desdoblado en dos intérpretes, la soprano Sonia de Munck y la actriz Mabel del Pozo. La trama se organiza en escenas perfectamente definidas, alternándose casi siempre (aunque alguna vez se combinan) los momentos hablados y los cantados. La variedad se consigue en función de esta alternancia, del contraste entre el monólogo hablado, que lleva el peso de la acción como en los antiguos recitativos o en la zarzuela, y los números cantados, que descubren los sentimientos y las emociones de la mujer encerrada en sus fantasías y requieren un canto muy elaborado, de gran virtuosismo, para el que la voz, ligera y luminosa, así como la impecable técnica de Sonia de Munck son el instrumento perfecto. Siendo además la cantante una buena actriz, esta tragedia cotidiana, muy de nuestro tiempo, queda expuesta con una intensidad muy particular. La actriz Mabel Pozo le da la réplica con solvencia y humanidad, a pesar de que la voz tenga que ir amplificada, lo que le resta cercanía al personaje.

"Resulta fascinante ver cómo una ópera contemporánea, absoluta y resueltamente moderna, recoge al mismo tiempo la tradición del disco, con diversas canciones sobre un motivo lírico único, y la de la ópera clásica"

Musicalmente, Las horas vacías se construye sobre un discurso transparente, limpio, a cargo de una orquesta de cuerda y piano, además de intervenciones del coro. Así, como surgidos de la nada, se van construyendo frases aparentemente sencillas y mínimas, de colores variados, matizados y cambiantes, que permiten fórmulas muy variadas: desde el canto silábico y obsesivo para la descripción de la semana de trabajo hasta la evocación alegre del amor –sobre fondo de la antigua folía– y la incorporación de referencias a las melodías de Juan del Enzina. Resulta fascinante ver cómo una ópera contemporánea, absoluta y resueltamente moderna, recoge al mismo tiempo la tradición del disco (ya sea LP o CD), con diversas canciones sobre un motivo lírico único, y la de la ópera clásica. Hasta el punto de que se recupera la tradición del aplauso entre cada número.

El clasicismo se refuerza con la presencia del coro, el Titular del Teatro Real, que cumple su función estricta de comentarista, un poco distanciado, de lo que ocurre en escena. La dirección musical de Alexis Soriano supo sacar todo el partido a las cuerdas de la Orquesta del Teatro Real, mientras que la propuesta escénica de José Luis Arellano García, elegante y colorista, supo trasladar el drama interior en un movimiento escénico denso y variado, sin que la tensión cayera un solo instante.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL