La olvidada ‘Cecilia’ de Refice renace en Italia

Cagliari

02 / 02 / 2022 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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cecilia-refice-operaactual-cagliari (1) Una escena del montaje de Leo Muscato © Teatro Lírico de Cagliari / Priamo TOLU
cecilia-refice-operaactual-cagliari (1) Una escena del montaje de Leo Muscato © Teatro Lírico de Cagliari / Priamo TOLU
cecilia-refice-operaactual-cagliari (1) Una escena del montaje de Leo Muscato © Teatro Lírico de Cagliari / Priamo TOLU

Teatro Lirico

Licinio Refice: CECILIA

Nueva producción

Martina Serafin, Elena Schirru, Giuseppina Piunti, Antonello Palombi, Roberto Frontali, Alessandro Spina. Dirección musical: Giuseppe Grazioli. Dirección de escena: Leo Muscato. 28 de ene 2022.

Licinio Refice, sacerdote y compositor hoy día prácticamente olvidado, fue una figura de referencia en la música sacra católica de su época. Cultivó también la ópera sobre temas religiosos y la primera de ellas –a la que definió como acción sacra– fue Cecilia, dedicada a la santa protectora de la música y representada en 1934 en Roma con gran éxito. La obra fue repuesta en muchas otras ocasiones y Recife murió cuando estaba precisamente dirigiendo esta ópera en Rio de Janeiro en 1954. En las últimas décadas, sin embargo, había desaparecido del repertorio.

Las limitaciones de esta ópera consisten en que está prácticamente privada de acción dramática, pues la protagonista tiene la vista siempre puesta en el cielo y permanece ajena a toda pasión terrenal. Se trata, con todo, de una figura fascinante, de la que emana una luz dulce y serena y una fuerza interior que hacen de ella un personaje operístico más único que raro. Parece ser que en el estreno de 1934 la gran Claudia Muzio hizo de ella una interpretación extraordinaria, cosa que no puede decirse de la soprano austríaca Martina Serafin, de carrera larga y distinguida pero que actualmente presenta una voz algo cansada para dar el adecuado protagonismo a la protagonista absoluta de la ópera.

"Elena Schirru pudo lucirse en las tres intervenciones del ángel, la primera de las cuales supone uno de los momentos más fascinantes de la ópera"

Los otros personajes tienen intervenciones breves pero dan variedad al tono un tanto hagiográfico de la ópera. En un extenso dúo Valeriano muestra todo su amor por su esposa Cecilia, que le rechaza para preservar su castidad. La sensualidad de esta escena se vio perjudicada por el canto uniformemente estentóreo del tenor Antonello Palombi. Roberto Frontali resaltó con el justo vigor la intervención de dos personajes distintos como Tiburzio, hermano de Valeriano, y Amachio, el cruel prefecto romano que condenó a Cecilia al suplicio. La autoritaria voz de Alessandro Spina dio el solemne hieratismo que conviene al obispo Urbano, mientras que la anciana ciega que recupera milagrosamente la vista fue muy bien defendida por Giuseppina Piunti.

Elena Schirru pudo lucirse en las tres intervenciones del ángel, la primera de las cuales supone uno de los momentos más fascinantes de la ópera y que ha sido llevada al disco por Renata Tebaldi y Renata Scotto. Además del personaje de Cecilia, el otro gran protagonista de la ópera fue el Coro del Teatro Lírico de Cagliari, muy bien preparado por Giovanni Andreoli. El director, Giuseppe Grazioli, dio todo su esplendor a una refinada y lujuriante orquestación que podría no ya solo parangonarse con la de Respighi, su ejemplo más cercano, sino incluso con la de Richard Strauss.

Cecilia no perdería mucho si se ejecutara en forma de oratorio, razón por la cual no hay mucho que decir de la puesta en escena, pero no puede sino reconocerse a Leo Muscato, Andrea Belli y Margherita Baldoni, respectivamente responsables de la sobria regia, del único decorado y del vestuario de estilo péplum, que hicieran lo que era necesario y suficiente.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL