La nueva ópera de Llorca triunfa en el Teatro de La Zarzuela

Madrid

19 / 11 / 2019 - Isabel IMAZ - Tiempo de lectura: 2 min

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Tres sombreros La soprano Rocío Pérez (Paula) y el tenor Jorge Rodríguez-Norton (Dionisio) © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Tres sombreros Una imagen de la producción de José Luís Arellano © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Tres sombreros Enrique Viana como Madame Olga, la mujer barbuda del circo © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Llorca: TRES SOMBREROS DE COPA

Jorge Rodríguez-Norton, Rocío Pérez, Emilio Sánchez, Gerardo Bullón, Enrique Viana, Irene Palazón, Anna Gomà. Dirección de escena: José Luís Arellano. Dirección: Diego Martín-Etxebarría. 12 de noviembre de 2019.

El Teatro de La Zarzuela sigue apostando por la creación lírica de autores contemporáneos españoles con gran afán por enaltecer un género que está decidido a expandirse cada vez más. El compositor alicantino afincado en Nueva York Ricardo Llorca fue el creador musical de Tres sombreros de copa sobre el pedestal literario del gran escritor Miguel Mihura, cuyo estreno en Europa sobre las tablas del Teatro de La Zarzuela, fue todo un acontecimiento.

Llorca se inspira en la música del sur de Italia de aderezo folclórico y circense de gran riqueza sonora, explorando de forma brillante todos los recursos de la paleta orquestal. Esta esencia instrumental contrastó con una partitura vocal un tanto exigua y opaca que no resultó del todo convincente. El director de escena, José Luis Arellano, reflejó la obra de Mihura a través de una escena afín a la historia con una dirección de actores fabulosa. Sin embargo, no consiguió crear armonía mediante el movimiento escénico en consonancia con la escenografía. El único espacio donde se concentró toda la acción, la habitación del hotel, se sintetizó en una escenografía metálica giratoria, creada por Ricardo Sánchez Cuerda, que aportó cierto dinamismo al desarrollo a través de una iluminación cuidada de Juan Gómez-Cornejo y un vestuario estupendo de Jesús Ruíz.

La atmósfera contrastante del argumento, que se vio modificado por algunos apuntes, fue narrada musicalmente por la espléndida batuta de Diego Martín-Etxebarría quien supo transmitir la esencia sonora de la partitura al frente de una Orcam muy acorde al planteamiento transmitido. El rol protagonista de Dionisio fue llevado a escena por un versátil Jorge Rodríguez-Norton que exhibió una interpretación escénica y canora magnífica. Al mismo nivel se presentó la joven soprano Rocío Pérez dibujando una vibrátil Paula con gracia, desparpajo y sensibilidad, demostrando grandes tablas sobre el escenario. Destacó la vis cómica y la vehemencia interpretativa de Emilio Sánchez como Don Rosario, el glamour y el show del talentoso Enrique Viana en el rol de Madame Olga, y el notable y profesional Gerardo Bullón en la piel de Don Sacramento. Muy acertadas las interpretaciones del resto del elenco con mención especial al Coro que hizo gala de su eminente nivel.