CRÍTICAS
NACIONAL
La natural modernidad de Asmik Grigorian
Valencia
Palau de Les Arts
Recital de ASMIK GRIGORIAN
Les Arts és 'Lied'
Obras de Chaikovsky y Rajmáninov. Lukas Geniusas, piano. 19 de octubre de 2024.
Asmik Grigorian es una de las artistas con mayor personalidad del panorama lírico internacional. Nunca había cantado en Valencia y el Palau de Les Arts le ofreció la oportunidad de abrir el ciclo de Lied de la presente temporada. La soprano es un auténtico animal escénico que hace de cada una de sus interpretaciones operísticas toda una creación, pero en este recital demostró que también sabe desenvolverse con total autoridad. El programa estuvo dedicado exclusivamente al repertorio ruso.
La primera parte se centró en Chaikovsky y la segunda en Rajmáninov; a lo largo del programa, la soprano impresionó por la intensidad de cada una de sus interpretaciones: cada canción parecía una especie de microescena operística, consiguiendo crear una atmósfera singular en cada una de ellas. Ahí queda, por ejemplo, la intensidad de «Una lágrima tiembla» Op. 6 N.º 4 de Chaikovsky, cuyo sobrecogedor final provocó la primera ovación cerrada de la noche. La cantante no dudó en arriesgar al máximo para lograr detalles líricos y afrontar agudos en pianísimo con notable efecto. Pero, además, Asmik Grigorian dota de un indefinible halo de modernidad a sus interpretaciones. Puede que la raíz de ello esté en la ausencia total de efectos innecesarios, pues posee una incontestable sinceridad en el canto que carga de verdad sus interpretaciones.
Esa franqueza se percibe ya en su entrada, con un atuendo sobrio y elegante y una forma natural de desenvolverse en escena. Huye de la encorsetada seriedad de la tradición, pero no cae en los recursos simplones tan en boga hoy en día: ni se dedicó a conversar con el público, ni a contar su vida, ni a sobrecargar sus actuaciones con gestos hacia la audiencia. Fue la suya, simplemente, una actuación llena de arte sincero.
Contó para ello con el pianista Lukas Geniusas quien también con su sencillo y moderno atuendo aportó frescura a su actuación, pero tampoco él recurrió a ningún efecto. Musicalmente, ofreció un acompañamiento ideal a la cantante y en las piezas para piano solo se reveló como un pianista de primerísimo nivel. Como ejemplo, su soberbia versión del Preludio Op. 32 n.º 13 de Rajmáninov. * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL
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