La muerte según Mozart

Barcelona

21 / 10 / 2023 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Pygmalion-Palau-operaactual.com Concierto inaugural de la temporada del Palau de la Música © Antoni BOFILL
Pygmalion-Palau-operaactual.com El 'Requiem' de Mozart en el Palau de la Música © Antoni BOFILL
Pygmalion-Palau-operaactual.com Raphäel Pichon © Antoni BOFILL

Palau de la Música Catalana

Mozart: RÉQUIEM

Inauguración de la Temporada

Ying Fang, Beth Taylor, Laurence Kilsby, Nahuel di Pierro. Coro y Orquesta Ensemble Pygmalion. Dirección: Raphäel Pichon. 19 de octubre de 2023.

El verano de 2019 se estrenó en el Festival de Aix-en-Provence un espectáculo concebido escénicamente por Romeo Castellucci basado en el Réquiem de Mozart que, en 2021, se pudo ver también en el Palau de Les Arts de Valencia. A diferencia de las funciones valencianas, en el estreno francés la parte musical recayó en el Ensemble Pygmalion que lidera Raphäel Pichon, conjunto y director de trayectoria claramente ascendente. Castellucci y Pichon concibieron un proyecto que pretendía ir más allá de una plasmación escénica del famoso, póstumo e inacabado (por Mozart) Réquiem en Re menor, K.626 para ofrecer una mirada ampliada alrededor de la concepción del compositor sobre la muerte. Para ello insertaron entre las distintas partes de la misa otras piezas pertenecientes a distintas etapas de la creación mozartiana vinculadas de un modo u otro a esta temática.

Este collage musical, despojado en esta ocasión del artefacto teatral ideado por Castellucci, pero con los mismos director, orquesta y coro, abrió la temporada oficial del Palau de la Música Catalana en Barcelona con una sala abarrotada que recordaba aún la excepcional Pasión según San Mateo que los mismos intérpretes ofrecieron dos años antes. Un público que volvió a recibir con entusiasmo y grandes ovaciones finales la, en principio, arriesgada propuesta. No cabe duda de que insertar música en una obra tan popular e icónica como el Réquiem sin distorsionar su discurso y lógica estructural requiere de un trabajo conceptual y musicológico de máxima finura. Pichon y sus huestes lo lograron a través de un planteamiento inteligente y atractivo, de medida teatralidad y con una prestación musical de altos vuelos.

"La lectura de Pichon fue en líneas generales vibrante, por momentos nerviosa, buscando más el contraste dramático de acentos y dinámicas que una trascendencia de carácter místico"

La inclusión de obras, algunas de ellas en adaptaciones posteriores a la muerte del compositor como Meistermusik, K.477b, arreglo de la Mauerische Trauermusik de carácter masónico, o el solo para bajo «Ne pulvis et cinis» procedente de Thamos, no hicieron más que subrayar la compleja y en cierto modo conciliadora actitud de Mozart respecto a la muerte. Una idea acentuada y enmarcada por las intervenciones del niño Chadi Lazreq que interpretó el anónimo In paradisum a solo al inicio y la misma pieza al final arropado por miembros del coro femenino, logrando un efecto acústico de gran efectividad y otorgando una cohesión de carácter circular a la propuesta.

La lectura de Pichon fue en líneas generales vibrante, por momentos nerviosa, buscando más el contraste dramático de acentos y dinámicas que una trascendencia de carácter místico. La elección de unos tempi siempre ágiles obtuvo una notable respuesta por parte de orquesta y coro que se plegaron en todo momento a la visión del director, logrando momentos inolvidables como el sensacional «Hostias» del «Offertorium». En el conjunto instrumental destacaron sobremanera las extraordinarias intervenciones solistas de metales y maderas. No se quedó atrás el magnífico y empastado coro que logró efectos tímbricos fascinantes, mostrando enorme precisión en pasajes fugados como el «Kyrie», abordado a gran velocidad. A todo ello hay que añadir la naturalidad y convicción con la que tradujo, a nivel tímbrico, el concepto teatral y especialmente fervoroso planteado desde el podio.

Otro factor importante en el éxito de la propuesta fue contar con un cuarteto solista de notable calidad vocal. A diferencia de la tendencia imperante en la interpretación de la música sacra de optar por voces pálidas de relativo volumen, Pichon dispuso de cuatro cantantes con marcada personalidad canora. La soprano Ying Fang exhibió un timbre acerado de considerable proyección y elegante línea mientras que el joven Laurence Kilsby, que ya dejó excelentes sensaciones recientemente en el Life Victoria Lied Festival, se postuló como un tenor mozartiano de indudable futuro. El siempre sólido Nahuel di Pierro, pese a no poseer la voz de bajo rotunda que se asocia a esta parte, convenció en páginas tan comprometidas como el «Tuba mirum». Pero por encima de todos se impuso el timbre opulento y la capacidad expresiva de la mezzo escocesa Beth Taylor cuyo O Gottes Lamm, insertado antes del «Agnus Dei», constituyó uno de los momentos más emotivos de una velada musical fascinante.*Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL