La mitología en zarzuela

Madrid

08 / 02 / 2021 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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Júpiter Semele Lucía Caihuela y Eduardo López Banzo © CNDM / Elvira MEGÍAS
Júpiter Semele María Espada y Maite Beaumont © CNDM / Elvira MEGÍAS
Júpiter Semele Músicos, director y solistas en un momento del concierto © CNDM / Elvira MEGÍAS

Centro Nacional de Difusión Musical

Antonio de Literes: JÚPITER Y SEMELE

Ciclo Universo Barroco

María Espada, Maite Beaumont, Sabina Puértolas, Lucía Caihuela, Víctor Cruz. Al Ayre Español. Dirección: Eduardo López Banzo. Auditorio Nacional, 7 de febrero de 2021.

El músico zaragozano Eduardo López Banzo y su grupo Al Ayre Español rescataron hace cerca de veinte años esta zarzuela barroca de Antonio de Literes con un encantador libreto de José de Cañizares. Entonces realizaron una preciosa grabación y una gira europea. El mismo director y el mismo conjunto han vuelto a sacar a la luz esta obra maestra para una interpretación en versión de concierto.

Ya por entonces López Banzo y los músicos de Al Ayre Español, todos ellos auténticos solistas, demostraron un dominio absoluto de la obra. Hoy han variado, tal vez, algunas sutilezas en el acompañamiento de viola de gamba, y se ha alcanzado una transparencia aún más delicada, perfecta para una obra que juega, con elegancia y desenfado, en diversos registros: la ópera italiana, con sus arias y recitativos –antes de la música transalpina monopolizara la escena española–, y la música teatral española, con su peculiar instrumentación –guitarras y percusión–, sus personajes y escenas de graciosos y sus fórmulas específicas, como las coplas y seguidillas y los cuatros, es decir los coros.

La combinación, bien conocida para los amantes de la música teatral del siglo XVIII español, no deja nunca de sorprender por su alegría, su vivacidad, su intensidad… Y por una cierta sonrisa que no abandona nunca al espectador, calidades todas que contagiaron al público en una velada memorable. Nada de eso impidió una interpretación de un profundo lirismo de alta intensidad elegíaca, el mismo que inspira las intervenciones de Júpiter en sus dos preciosos lamentos por la desdicha que sufre su amante Semele.

"Maite Beaumont compuso un Cupido convenientemente pícaro y sumamente teatral, con un registro amplísimo que convirtió los peliagudos adornos en materia dramática"

Interpretó el papel, muy lejos de lo que se espera del rey de los dioses, la soprano María Espada, con una voz aterciopelada, de centro impecable y una línea de canto sin fallos, de una humanidad conmovedora. Maite Beaumont compuso un Cupido convenientemente pícaro y sumamente teatral, con un registro amplísimo que convirtió las peliagudos adornos en materia dramática. También espléndida estuvo Sabina Puértolas en una ofendida y vengativa Juno, otro papel de alto riesgo vocal resuelto con absoluta naturalidad. La soprano Lucía Caihuela y el barítono Víctor Cruz dieron vida, estupendamente, a los graciosos, con dos escenas de un humor que no ha perdido nada –resulta asombroso– de su gracia popular.

Se habrá observado que no aparece Semele. Efectivamente, el personaje no tiene partes cantadas y las escenas dialogadas fueron sustituidas por una ajustada sinopsis a cargo de Víctor Cruz. Es fácil imaginar cómo se podría adaptar esta zarzuela a la escena. ¿Es mucho pedir que esta obra maestra se reponga, como merece, en La Zarzuela? El éxito conseguido en el Auditorio indica bien lo que ocurriría con una buena representación.