La 'Médée' más distópica vuelve a La Scala tras seis décadas

Milán

24 / 01 / 2024 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

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milán cherubini La nueva producción de 'Médée' firmada por Damiano Michieletto © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
milán cherubini La nueva producción de 'Médée' firmada por Damiano Michieletto © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO
milán cherubini La nueva producción de 'Médée' firmada por Damiano Michieletto © Teatro alla Scala / BRESCIA & AMISANO

Teatro alla Scala

Cherubini: MÉDÉE

Nueva producción

Maria Pia Piscitelli, Stanislas de Barbeyrac, Nahuel di Pierro, Marina Russomanno, Ambroisine Bré, Greta Doveri, Mara Guadenzi. Dirección musical: Michele Gamba. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 20 de enero de 2024.

Tras 62 años de ausencia regresó al Teatro alla Scala la obra maestra de Cherubini, ahora en francés. Ciertamente se está viviendo una auténtica Médée-manía, ya que se está imponiendo la versión original de la Opéra-comique, sobre libreto de François-Benoit Hoffmann, que se estrenó el 23 de marzo de 1797 en el Théâtre Feydeau de París, dejando en el desván de los recuerdos la traducción del alemán al italiano de Carlo Zangarini a partir de la versión realizada en 1865 por Franz Lachner, que sustituyó los diálogos hablados con recitativos cantados.

La filología, sin embargo, choca en la práctica teatral con el obstáculo de hacer recitar los diálogos a cantantes, consabidamente poco inclinados a la actuación en verso, al que se suma en este caso la dificultad de pronunciar un francés decente. Se intenta eludir el escollo poniendo música a los recitativos, como hizo hace 160 años Lachner, tal y como sucedió recientemente en el Teatro Real de Madrid (ver crítica en este enlace); o con una nueva dramaturgia en francés como la que escribió para la ocasión Mattia Palma, grabada con las voces de dos niños (Timothée Nessi y Sofia Barri), los hijos de Médée. En la visión distópica de Damiano Michieletto, que firma la nueva producción milanesa con decorados de Paolo Fantin, vestuarios de Carla Teti e iluminación de Alessandro Carletti, los niños, omnipresentes y secuestrados por Créon en una habitación que se vislumbra en el fondo, resultan el eje de la acción.

En la propuesta, el mito de Eurípides se sustituye por una historia burguesa: Médée resulta ser la víctima del típico braguetazo por parte de un chulo que la abandona para acceder a una sociedad mafiosa y capitalista. Citas cinéfilas: El acorazado Potemkin, ya que la protagonista pasea por el escenario con un cochecito; y Bellissima de Visconti, cuando Médée viste un traje sastre como el de Anna Magnani en la película. Resulta un espectáculo gris, sin sobresaltos a no ser por la inexplicable lluvia de carbón al final del tercer acto, más bien anodino. El día del estreno fue abucheado, como suele pasar con estas puestas en escena intercambiables, ya que se podrían adaptar a cualquier título.

"Sin ensayos previos, Maria Pia Piscitelli demostró no solo ser una gran profesional, integrándose en el espectáculo, interpretando con excelente fraseo y acentos dramáticos este terrible rol"

Michele Gamba llevó la orquesta, siempre de altísimo nivel la de La Scala al igual que el coro dirigido por Alberto Malazzi, con un ritmo al acordeón, muy de prisa por momentos, en otros alargando los tempi y poniendo a prueba la resistencia en los fiati de los intérpretes. En la función a la que se refiere la crónica, la protagonista Marina Rebeka sufrió un resfriado y fue sustituida last minute por Maria Pia Piscitelli, quien había participado en octubre en las funciones en Madrid. Sin ensayos previos, demostró no solo ser una gran profesional, integrándose en el espectáculo, interpretando con excelente fraseo y acentos dramáticos este terrible rol, cumpliendo con voz firme y segura, sin fisuras, completa tanto en zona grave como en el agudo, logrando, comprensiblemente, un triunfo personal en la salida final para los aplausos.

El resto del reparto no pasó el nivel de la discreción, empezando por la Dirce de la soprano Martina Russomanno, tirante en el agudo, pasando al Jason del tenor francés Stanislas de Berbeyrac y al Créon del bajo argentino Nahuel Di Pierro. Mejor la Neris de la mezzo francesa de voz clara, pero bien utilizada, Ambroisine Bré, y muy bien las dos doncellas en el primer acto: Greta Doveri y Mara Gaudenzi.  * Andrea MERLI, corresponsal en Milán de ÓPERA ACTUAL