CRÍTICAS
NACIONAL
La 'Marina' de Monzó y Albelo
Madrid
Teatro de La Zarzuela
Arrieta: MARINA
Reparto alternativo
Marina Monzó, Celso Albelo, Pietro Spagnoli y Javier Castañeda. Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Bárbara Lluch. 10 de octubre de 2024.
Cuando Marina Monzó acabó de juguetear con las coloraturas de “Iris de amor y bonanza”, doblando a la flauta situada en un palco de proscenio, el Teatro de La Zarzuela parecía venirse abajo. Fue el punto culminante de la función del reparto alternativo (ver crítica primer reparto en este enlace), en el cual la soprano valenciana —Premio ÓPERA ACTUAL 2022— acaparó el protagonismo por la frescura de la interpretación, la abundancia de medios vocales y un desparpajo muy propio de lo exhibido durante toda su carrera que permite que sus personajes nunca caigan en sentimentalismos a pesar de lo inverosímil, muy a menudo, de los libretos. La Marina de Monzó se refugia más en los conflictos sentimentales de un final de la adolescencia, donde el desbordamiento emocional encaja con una partitura exigente pero que requiere mucho gusto en el fraseo (“¡Oh!, grato bien querido”), colocación precisa y una emisión muy controlada. Y más cuando tu compañero de reparto es Celso Albelo —Premio ÓPERA ACTUAL 2008—, sin duda uno de los tenores con mayor emisión y facilidad de agudos de todo el panorama internacional: su último acto acumuló momentos de hondura sin rebajar en ningún momento la exigencia técnica. El tenor tinerfeño se benefició de un papel que domina al detalle y que, siendo muy difícil de cantar, se ajusta como anillo al dedo a sus habilidades. Su turno de ovaciones llegó al final del primer acto, con el dúo de Jorge y Roque “Feliz morada donde nací”. Albelo encara los ataques de manera muy directa, casi violenta, lo que permite bajo una falsa sensación de normalidad emitir sobreagudos con potencia inverosímil. Por ese mismo tipo de emisión, los lugares intermedios brillan algo menos en sus entregadas interpretaciones. En lo actoral funcionó correctamente, sin grandes deslumbramientos.
Pietro Spagnoli llevó su Roque a la búsqueda de la complicidad con el público, cumpliendo sobradamente en lo vocal y con una dicción del español envidiable. Javier Castañeda cerró una actuación correcta con algunos detalles de brillo.
La lectura de José Miguel Pérez-Sierra se dejó llevar un punto más por el lirismo, acompañando a los cantantes en sus fortalezas y con una buena sección de viento-madera. El público salió feliz en esta primera “sesión normal” de la temporada, sin el brillo social del día del estreno, pero con una enorme dosis de disfrute. Mario MUÑOZ, crítico de ÓPERA ACTUAL
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