CRÍTICAS
NACIONAL
La lírica inundó la cuna de Julián Gayarre
Roncal
Fundación Museo Julián Gayarre
Recital de homenaje a Julián Gayarre
Obras de Mozart, Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi. Sergio Escobar, Alejandro Sánchez, Camila Oria. Madalit Lamazares, piano. 20 de julio.
Por segundo año consecutivo, la Fundación Museo Julián Gayarre en colaboración con la Fundación Operística de Navarra y otras entidades, han llevado la lírica al pequeño pueblo de Roncal, localidad del norte de Navarra de menos de 300 habitantes y que fue la cuna del inmortal tenor Julián Gayarre, en cuya memoria se celebró esta velada. Gracias a esa figura legendaria, los vecinos y veraneantes de esta localidad pudieron disfrutar de una más que interesante velada lírica de la mano de tres cantantes —tenor, soprano y barítono—, acompañados de piano, que dieron repaso a muchas de las obras que hicieron famoso al tenor roncalés.
Una primera impresión del recital fue que hay determinados cantantes a los que no les condiciona la audiencia ni el recinto donde actúen para ofrecer las más altas dosis de calidad y entregarse al máximo con un repertorio comprometido donde los haya, como fue el programa que se pudo escuchar en la sala polivalente construida junto al frontón que el propio Julián Gayarre regaló a sus paisanos en 1887.
De los tres solistas la figura con mayor proyección internacional en estos momentos fue la del tenor toledano Sergio Escobar, que se atrevió con unos fragmentos que, a priori, pudieran parecer alejados del repertorio que aborda actualmente, como fue la obra con la que se abrió el recital, «La mia letizia» del I Lombardi verdiano, en la que desplegó todos sus recursos técnicos para conseguir una magnífica prestación. Lo mismo sucedió con «Una furtiva lagrima» del L’elisir donizettiano, cantada con gran sentimiento y expresividad. Pero sin duda lo que más sorprendió fue la versión de «Dalla sua pace», del Don Giovanni, ya que Escobar posee una voz de indudable tamaño de tenor spinto, pero que no impidió que, gracias a su sólida técnica y recursos canoros, sorprendiera a todos. Del resto de fragmentos en los que participó cabe resaltar el dúo de Don Carlo, «Dio che nell’alma infondere» de enorme brío y pasión cantado junto al barítono peruano Alejandro Sánchez.
Sánchez comenzó su participación con una magnífica versión de «Ah per siempre io ti perdei» de I Puritani que se adapta a la perfección a las cualidades de barítono lírico que posee y a una emisión redonda y con impecable línea de canto, que también le permitió hacer lo mismo con la famosa aria «Largo al factotum» del Barbiere rossiniano, que comenzó cantando desde el fondo del polideportivo sin el más mínimo problema de emisión y correcta proyección.
La tercera solista en salir al escenario fue la soprano cubana Camila Oria, de bellísimo timbre, que abordó, ni más ni menos, que un «Follie, follie» de La Traviata que no supuso ningún riesgo para su voz de lírica pura de increíble facilidad para el agudo, ni tampoco «Ditte alla giovine» donde se precisa una mayor densidad vocal. Del resto de sus intervenciones, mención especial merece el «Verrano a te» de Lucia junto a Sergio Escobar.
Todo el recital contó con el acompañamiento de la magnífica pianista Madalit Lamazares, atenta en todo momento a los cantantes y poniendo a su servicio todo su increíble bagaje de una larga carrera acompañando a grandes figuras de la lírica.
Terminó la velada con dos propinas, el brindis de La Traviata por todos los cantantes y el famoso zortzico El Roncalés que Salvador Ruiz de Luna compuso para la película Gayarre que protagonizó el inolvidable Alfredo Kraus y que levantó el entusiasmo de un público que abarrotó el recinto y aplaudió de forma calurosa. * Alberto OSÁCAR, corresponsal en Pamplona de ÓPERA ACTUAL
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