La heroica ciudad se despertó de la siesta con 'La Regenta'

Oviedo

11 / 04 / 2025 - Jonathan MALLADA - Tiempo de lectura: 4 min

regenta oviedo El estreno en Oviedo de 'La Regenta' de Marisa Manchado © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
regenta oviedo El estreno en Oviedo de 'La Regenta' de Marisa Manchado © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
regenta oviedo María Miró como Ana Ozores de 'La Regenta' © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ

XXXII Festival de Teatro Lírico Español

Manchado: LA REGENTA

Estreno en Oviedo

María Miró, David Oller, Vicenç Esteve, Cristian Díaz, José Manuel Montero, María Rey-Joly, Anna Gomà, Laura Vila, Gabriel Díaz, Eugenia Ugarte, Ángel Simón. Oviedo Filarmonía. Dirección musical: Jordi Francés. Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Dirección de escena: Bárbara Lluch. Teatro Campoamor, 10 de abril de 2025.

La ópera basada en la novela La Regenta era de obligada programación dentro de la XXXII edición del Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo, máxime en un año que conmemora el 140º aniversario de la publicación de la obra de Clarín (ver previa en este enlace). Sin embargo, los resultados no fueron los deseados –o al menos una parte del público así lo entendió– y todo ello a pesar del magnífico trabajo realizado por Amelia Valcárcel, cuya meticulosa selección de escenas permite mantener intacta la esencia de la novela, dotando a cada número de un extraordinario vigor narrativo que, por otra parte, no compromete el argumento ni el seguimiento de la trama.

La puesta en escena de Bárbara Lluch, cuya reposición en Oviedo recayó sobre Paula Castellano, se circunscribe a una chaise longue y una plataforma sobre la que aparecen el coro y los protagonistas, juzgando sin piedad cada acto de Ana Ozores. A pesar de la soberbia iluminación de Urs Schönebaum –que define el espacio, genera atmósferas y vincula diferentes personajes de acuerdo con sus intereses y pasiones–, la escena peca de cierta sobriedad y no favorece la diferenciación espacial que plantea. Con todo, Lluch plasma esa dualidad de la Vetusta opresiva y, en cierto modo, cargada de maliciosa ironía, con un ambiente tenebrista que refleja la angustia y reclusión interior de la protagonista.

El vestuario, a cargo de Clara Peluffo, abarca un amplio espectro de estilos, desde piezas propias del Barroco hasta la actualidad, logrando una agradecida armonía visual en el coro que encuentra en Ana Ozores la nota cromática discordante.

"Ana Ozores estuvo magistralmente interpretada por María Miró, quien se mostró muy segura en lo vocal, luciendo unos agudos afilados y un timbre esmaltado repleto de matices expresivos"

Musicalmente, Marisa Manchado ha concebido una partitura ecléctica, que conjuga todo tipo de influencias y estilos en aras de una mayor expresividad. La ópera se mueve constantemente en una especie de recitativo dramatizado y, si bien la compositora no pierde de vista la tradición y recurre a determinadas convenciones (como el dúo de amor entre los protagonistas), carece de arias al uso, cuyo recurso habría resultado interesante explotar en un personaje tan atormentado como el de Ana Ozores, magistralmente interpretada por María Miró, quien se mostró muy segura en lo vocal, luciendo unos agudos afilados y un timbre esmaltado repleto de matices expresivos.

Entre los intérpretes masculinos destacó David Oller como un poliédrico Fermín de Pas, mejor ejecutado que un Álvaro Mesía (encarnado por Vicenç Esteve) de agudos poco limpios en las escenas iniciales. Excelente Cristian Díaz, de sonido siempre rotundo y graves bien timbrados, en el papel de Víctor Quintanar y notable la sugerente Obdulia de María Rey-Joly a pesar de su incómoda tesitura –mismo defecto que se vislumbró en las coloraturas ejecutadas, con mucho aplomo, por Laura Vila en el rol de Doña Paula– y poderosa la Petra de Anna Gomà, acompañada de un gran trabajo actoral. Solvente José Manuel Montero como Paco Vegallana y correctos Gabriel Díaz, Eugenia Ugarte y Ángel Simón, cumpliendo con profesionalidad en sus respectivos papeles.

La Oviedo Filarmonía brilló en la rica orquestación ampliada ex profeso para la ocasión, con una cuerda sedosa y una tímbrica muy vistosa que redondeaba la sensación de versatilidad aportada por la percusión y el piano. Inteligente lectura de Jordi Francés que supo balancear a las mil maravillas escena y foso y extraer un sonido hermoso y compacto de la OFIL. El Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo exhibió un nivel muy alto a pesar de las dificultades que entrañaba la partitura, mostrándose muy aseado en afinación y preciso en los movimientos escénicos, brillando en las escenas del casino y la procesión, con unas voces femeninas homogéneas y algo mejor empastadas que las masculinas.

El diálogo con la obra se completaría cuando, al calor de una explícita escena amorosa al inicio del tercer acto –tratada con mucha elegancia–, varios asistentes abandonaron el teatro con algún pateo y protesta que no pasó a mayores. Parece que, casi 150 años después de la publicación de la novela de Clarín, Vetusta sigue plenamente vigente y, de vez en cuando, despierta de su letargo. * Jonathan MALLADA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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