La generosidad y el carisma de Ainhoa Arteta

Pamplona

11 / 11 / 2019 - Alberto OSÁCAR - Tiempo de lectura: 3 min

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Arteta Ainhoa Arteta, acompañada por la Orquesta Sinfónica de Navara dirigida por José María Moreno © Fundación Baluarte
Arteta Ainhoa Arteta, acompañada por la Orquesta Sinfónica de Navara dirigida por José María Moreno © Fundación Baluarte

Fundación Baluarte

Recital AINHOA ARTETA

Obras de Chapí, Ovalle, Ernesto Halfter, Soutullo, Vert, Guastavino, Montsalvatge,  Vives, Ramírez,  Bizet, Catalani, Puccini, Verdi, Giménez, Barbieri y Luna. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección: José María Moreno. 8 de noviembre de 2019.

La temporada lírica de la capital navarra continuó con un brillante recital de la soprano tolosarra Ainhoa Arteta acompañada de la Orquesta Sinfónica de Navarra y del Coro de la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera de Navarra (AGAO), todos ellos dirigidos por José María Moreno. La necesidad de incluir también partes corales junto a fragmentos orquestales, hizo que el programa adoleciera de cierta falta de coherencia. La primera parte estuvo marcada por una serie de canciones que permitieron a la soprano ir calentando y colocando la voz de cara a una segunda parte mucho más comprometida.

"Ainhoa Arteta está en un excelente momento vocal como dejó de manifiesto en cada una de sus intervenciones, con un caudal de voz apabullante y una fuerza tremenda que no le impide realizar medias voces y matices que demuestran una capacidad técnica sobresaliente"

Después de interpretar sendas canciones de Jaime Ovalle y otra de Ernesto Halfter, ofreció las más conocidas La rosa y el sauce de Guastavino donde Arteta impuso filados y medias voces de gran factura, y la «Canción de cuna para dormir a un negrito» de Montsalvatge, para terminar la primera parte con Alfonsina y el mar de Ariel Ramírez, dicho con una enorme carga de sentimiento y pasión.

Con la segunda parte comenzó el plato fuerte del concierto, con tres arias de ópera y tres fragmentos de zarzuela. Ainhoa Arteta está en un excelente momento vocal como dejó de manifiesto en cada una de sus intervenciones, con un caudal de voz apabullante y una fuerza tremenda que no le impide realizar medias voces y matices que demuestran una capacidad técnica sobresaliente, de ahí que pudiera abordar tres páginas versistas de enorme calado como «Ebben? Ne andrò lontana» de La Wally, «Sola, perdura, abbandonata»,  de la Manon Lescaut pucciniana o «Un bel dì vedremo», de la Butterfly, esta última con una carga emocional de primer orden y un control absoluto de medios. Las páginas de zarzuela, especialmente «De España vengo» de Pablo Luna, consiguieron encender definitivamente a un público que hasta ese momento se había mostrado demasiado contenido.

La generosidad de Ainhoa Arteta y un público entregado la forzaron a dar hasta cuatro propinas de muchos quilates. La primera fue «Vissi d’arte», de Tosca cantada de forma soberbia, quizá la interpretación más redonda de la velada. Le siguieron «O mio babbino caro», la Habanera de Carmen, que cantó desde el patio de butacas entre el público, con el que acabó también interactuado en La Tarántula de La Tempranica de Giménez.

El Coro de AGAO tuvo una destacada actuación tanto en los fragmentos de zarzuela como de ópera ofreciendo un sonido muy empastado y equilibrado. El otro gran triunfador de la noche fue José María Moreno, quien imprimió una gran dosis de energía controlando en todo momento y consiguiendo de la Sinfónica de Navarra una brillante actuación dentro de un repertorio muy diverso.