La Franz Schubert Filharmonia homenajea a Victoria de los Ángeles en el Palau

Barcelona

21 / 02 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 5 min

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Jaho Guinovart Tomàs Grau, Albert Guinovart y Ermonela Jaho © Martí E. BERENGUER
Jaho Guinovart Ermonela Jaho, Tomàs Grau y la Franz Schubert Filharmonia © Martí E. BERENGUER

Palau de la Música Catalana

Ermonela Jaho & Franz Schubert Filharmonia

Centenario Victoria de los Ángeles

Obras de Puccini y Guinovart. Ermonela Jaho (soprano). Franz Schubert Filharmonia. Dirección: Tomàs Grau. 19 de febrero de 2024.

 

La Franz Schubert Filharmonia y el ciclo Grandes Voces del Palau de la Música Catalana (ver programa en este enlace) han sido los artífices de este homenaje a la soprano catalana Victoria de los Ángeles con motivo del centenario de su nacimiento. Un programa dedicado en su primera parte a Puccini en la que la soprano albanesa Hermonela Jaho era el gran atractivo; tras el descanso se ofreció el estreno absoluto de la primera sinfonía del compositor catalán Albert Guinovart (Barcelona, 1962). Y si la propuesta en principio no parecía muy conjuntado y que podría funcionar mejor iniciado por la nueva obra de Guinovart, finalmente, y gracias a la participación de la misma soprano en dos movimientos de la sinfonía y, sobre todo, por la calidad de la obra, hicieron que el programa quedase equilibrado tal y como estaba planteado.

La labor de director Tomàs Grau fue uno de los puntales del éxito del concierto, ya que desde el inicio, con el preludio del tercer acto de la ópera Edgar de Puccini, se pudo disfrutar de lecturas musicales muy cuidadas, en estilo y con destacados detalles en las prestaciones de la Franz Schubert Filharmonia que se mantuvieron a lo largo de toda la velada. Ermonela Jaho (ver entrevista en este enlace) es una especialista en el repertorio pucciniano y su interpretación de arias de un puñado de las heroínas del compositor italiano triunfaron ante un público que conoce bien a esta gran artista que se ha prodigado con éxito en el país. Jaho fue capaz de hacer revivir cada uno de los personajes ofreciendo una línea de canto de gran belleza y emotividad, un sonido empastado y cubierto, con una voz cálida y especialmente expresiva, capaz de ofrecer unos pianísimos excepcionales. Pasó de la natural Mimì a una temperamental Liù, de la desgarradora Suor Angelica a la emotiva Butterfly para finalizar con una muy expresiva y juvenil Lauretta. Tras los numerosos aplausos tras cada una de sus arias, al finalizar la primera parte regaló el “Ave Maria” del Otello de Verdi como excelente y sentida propina.

© Martí E. BERENGUER

La soprano Ermonela Jaho intervino en los dos últimos movimientos de la Sinfonía

En la segunda parte, el estreno absoluto de la Simfonia dels Àngels, un encargo de Tomàs Grau y la Franz Schubert Filharmonia, tiene como base el conocimiento de Guinovart de la soprano barcelonesa Victoria de los Ángeles, a quien acompañó al piano en más de 130 recitales. Se trata de una obra en cinco movimientos en los que el compositor incorpora diversas melodías en forma de Leitmotiv provenientes de piezas particularmente queridas por la soprano y que interpretaba usualmente; en el primer movimiento, denominado Arribà un Àngel (Llegó un Ángel), aparecen citas a “La enana de Sevilla”, de una recopilación popular arreglada por Federico García Lorca, la canción “Tres hojitas madre” o de “El marinero” a cargo de la flauta, instrumento que Victoria tocaba durante su juventud con el conjunto musical Ars Musicae. En el segundo, Recuerdos, el tema conductor es la Seguidilla de la Carmen de Bizet, pieza con la que la cantante casi siempre cerraba sus recitales. La voz de soprano emerge en el tercer movimiento de la sinfonía, “Che luce è questa”, sobre un verso extraído de un soneto de Petrarca, e inspira una amplia línea melódica en la que se encuentra una referencia a una pieza de Schubert. Tras un movimiento instrumental, la obra finaliza con un Adagio de despedida en el que la voz regresa para dar viada un poema de la escritora inglesa George Eliot, “The angels come to visit us, and we only know them when they are gone” (“Los ángeles nos visitan, y solo nos damos cuenta cuando se han ido”).

La obra, de muy comprensible lectura y gran trabajo de instrumentación, fue muy bien recibida por el público, un trabajo en el que Albert Guinovart transfiere los ritmos y temas con gran facilidad y virtuosismo a las diferentes familias con especial interés en los metales, cuerdas, vientos y percusión. Esta primera Sinfonía denota el amplio bagaje del compositor en muy diferentes obras de cámara, orquesta, ballet, ópera o musicals y su capacidad de conectar fácilmente con el público a la primera lectura, detalle importante en la actualidad. Aunque quizás algo compartimentada en el primer movimiento ante tantos temas que lo enriquecen, la pieza va tomando amplitud y perspectiva en los movimientos siguientes y con los dos cantados muy bien implementados, finaliza de forma delicada, en comunión con el espíritu de la artista a la que está dedicada. Una obra que sin duda se espera volver a escuchar.  * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL