La espléndida 'Favorite' de Stroppa, Camarena y Frizza

Bérgamo

19 / 11 / 2022 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 2 min

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Annalisa-Stroppa-Favorite-Bérgamo-operaactual Annalisa Stroppa como Léonor en 'La Favorite' © Donizetti Opera Festival
Javier Camarena como Fernand en 'La Favorite' © Donizetti Opera Festival
Favorite-Bérgamo-operaactual Una escena de la nueva producción de 'La favorite' © Donizetti Opera Festival

Donizetti Opera Festival

Donizetti: LA FAVORITE

Inauguración del Festival. Nueva producción.

Annalisa Stroppa, Javier Camarena, Eugeny Stavinsky, Florian Sempey, Caterina Di Tonno, Edoardo Milletti. Orquesta y Coro Donizetti Opera. Dirección Musical: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Valentina Carrasco. Teatro Donizetti, 18 de noviembre de 2022.

Volvió a Bérgamo, tras su estreno local en 1991, La Favorite en su original versión francesa, una ópera mucho más difundida en su traducción al italiano de Jannetti. La producción inaugural del Donizetti Opera Festival se confió a Valentina Carrasco, con escenografía de Carles Berga y Peter van Praet, a quien también se debe la iluminación, vestuario de Silvia Aymonino y coreografía de Massimiliano Volpini. Obviando la aparición de la Virgen del Rocío en Santiago de Compostela en las escenas conventuales, dominaban la escena dos series de enormes rejas, unas en proscenio otras en el fondo, y un atrezo constituido principalmente por literas amontonadas en varios pisos. La dirección escénica se desarrolla según la previsible convención, con típicos movimientos del coro y un imperceptible trabajo con los solistas. La idea a falta de un cuerpo de baile –los ballets se ofrecieron en su integralidad– fue la de contratar a 25 señoras, supuestas precedentes favoritas del rey Alfonso X. Pero, todo hay que decirlo, se logró un efecto más bien apto para Viva la Mamma!

El máximo interés se lo llevó la estupenda interpretación musical. Se ofreció, quizás por vez primera en época moderna, una versión íntegra, sin cortes ni en las cabalette ni en los concertantes, con apertura de otras páginas que sonaban inéditas en los dúos entre Fernand y Léonor, variando e interpolando agudos en las cadenze. Una delicia para el oyente la apuesta y la dirección llena de pasión y ritmo, perfecta por dinámicas y tempi, de Riccardo Frizza seguido por el buen hacer de la Orquesta y Coro Donizetti Opera, este último integrado por el Coro de la Accademia Teatro alla Scala que lidera Salvo Sgrò.

"Triunfo de auténtico delirio se llevaron la protagonista, Annalisa Stroppa –en su debut en el rol titular–, y Javier Camarena como Fernand"

El reparto resultó modélico, empezando por un cuarteto de sensacionales protagonistas. El bajo moscovita Eugeny Stavinsky, Balthasar, dotado de una voz amplia de extensión admirable, color oscuro y matizado en la zona grave, fue toda una autoridad tanto vocal como escénica. El joven barítono francés Florian Sempey es una de las más reconfortantes promesas de su cuerda para el repertorio belcantista: posee nobleza de línea de canto y poder y fuerza en la emisión, a lo que sumó una dulzura arrebatadora en el cantabile del tercer acto “Pour tant d’amour ne soyez pas ingrate”, en el que Alfonso X expresa todo su amor y amargura.

Triunfo de auténtico delirio se llevaron la protagonista, Annalisa Stroppa –en su debut en el rol titular–, y Javier Camarena como Fernand. El tenor mexicano une a una voz de calidad, de línea de canto inmaculada y sin fisuras, una interpretación intensa y conmovedora y una técnica superior con la que hasta una casi imperceptible carraspera en el aria “Ange si pur” supo transformar en expresión de dolor coronada por un sobreagudo impresionante. Insuperable. Annalisa Stroppa, por su parte, se reveló con este papel como la mezzosoprano aguda ideal para el rol. Su vocalidad lozana se impuso por la belleza del timbre y por la homogeneidad en toda la gama, resolviendo sin aparente esfuerzo las puntature al Do agudo que la particella le impone, a lo que unió su espléndida figura. Pero la intérprete convence no solo por su calidad técnica y musical, sino sobre todo por su ferviente interpretación, en la cual emociones como el amor y el arrepentimiento, unidas al sacrificio final, adquirieron total veracidad escénica. Su gran recitativo, aria y cabaletta del tercer acto, “O mon Fernand!”, fue acogido con un aplauso interminable, aunque en el cuarto acto, en el dúo final con Fernand, alcanzó momentos de auténtica magia.

Redondearon la feliz velada la diligente Ines de la soprano Caterina Di Tonno y el excelente tenor Edoardo Milletti, Don Gaspar, muy presente en sus frases solistas y en los concertantes.  * Andrea MERLI, crítico de ÓPERA ACTUAL