La efímera ‘Rosa del azafrán’

Oviedo

27 / 05 / 2024 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 4 min

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guerrero oviedo La producción de Ignacio García de 'La rosa del azafrán', presentada en Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
guerrero oviedo La producción de Ignacio García de 'La rosa del azafrán', presentada en Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
guerrero oviedo La producción de Ignacio García de 'La rosa del azafrán', presentada en Oviedo © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ

XXXI Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo

Guerrero: LA ROSA DEL AZAFRÁN

Beatriz Díaz, Damián del Castillo, María Zapata, Vicenç Esteve, Vicky Peña, Juan Carlos Talavera, Mario Gas, Carlos Mesa, Emilio Gavira, Javier Gallardo y Anabel Santiago. Oviedo Filarmonía. Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Dirección musical: Diego Martin-Etxebarria. Dirección de escena: Ignacio García. Teatro Campoamor, 23 de mayo de 2024.

Ha querido la casualidad que la presentación de la próxima temporada del Teatro de La Zarzuela (ver noticia en este enlace) haya coincidido en el tiempo con el estreno en Oviedo de La rosa del azafrán, una de las últimas nuevas producciones del coliseo madrileño (ver previa en este enlace). Estrenada hace tan solo cuatro meses en el teatro de la calle Jovellanos, frente a la plazuela dedicada a Teresa Berganza, la puesta en escena y música en el Teatro Campoamor de la partitura del maestro Guerrero, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, marca un nuevo hito en la estrecha relación que une a ambas casas. Templos nacionales —salvando las distancias del tamaño y el presupuesto, que no las de la pasión por la lírica hispana— y únicos en su insistente defensa, respeto y promoción de la zarzuela.

Con el ciclo de funciones madrileñas aún reciente —14, con dos repartos en alternancia, frente a las dos únicas sesiones programadas en el Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo, con todo el papel vendido desde hace semanas—, la producción aprovechó este regreso a las tablas para reafirmar algunas de sus principales virtudes. Principalmente, la cualidad pictórica –de El Ángelus de Jean F. Millet a El cuarto Estado de Giuseppe Pellizza da Volpedo— de su escenografía e iluminación, en un brillante trabajo de Nicolás Boni y Albert Faura; el opulento vestuario de Rosa García Andújar, el llamativo trabajo coreográfico de Sara Cano —tan orgánico que resulta absolutamente natural— o la intensa visión teatral, enraizada en la verdad de la historia y el libreto, que defiende el director de escena Ignacio García. Es él, para bien, uno de los grandes protagonistas de esta temporada ovetense, al haber firmado también el programa doble que unió La Gran Vía de Chueca y Valverde con el Adiós a la bohemia de Sorozábal (ver crítica en este enlace).

Reemplazando a Alondra de la Parra, el maestro bilbaíno Diego Martin-Etxebarria ofreció una versión transparente de la obra —que, en el fondo, no da para demasiadas honduras—, plegada a las necesidades del reparto e hilando la tradición popular con una elegante aproximación sinfónica al frente de la orquesta Oviedo Filarmonía.

"Beatriz Díaz y el barítono Damián del Castillo resolvieron con entrega y oficio las partes de la pareja protagonista, especialmente poco generosas para el ama Sagrario"

En el punto de encuentro entre ambos mundos, el teatral y el musical, la función discurrió con un correcto nivel global, aunque sin terminar de levantar el vuelo. Quizá por puntuales desajustes en los tempi entre el foso y la escena en las escenas más abigarradas, ciertos silencios en el cambio de números que aflojaron la tensión —no fue el caso de la entrada en el precioso Nocturno que abre el segundo cuadro— o las importantes exigencias de una partitura de tesituras amplias. La soprano Beatriz Díaz y el barítono Damián del Castillo resolvieron con entrega y oficio las partes de la pareja protagonista, especialmente poco generosas para el ama Sagrario, en una constante puesta a prueba de su evolución hacia el repertorio lírico-spinto. Tampoco la famosa “Canción del sembrador” logró superar esa sensación descafeinada. Para la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo esta Rosa del azafrán era el plato fuerte de la temporada, alcanzando un aprobado general.

Fueron los números cómicos los que elevaron la temperatura de la función, principalmente por el destacado desempeño del tenor Vicenç Esteve. También en los dúos con la ascendente María Zapata, en el papel de Catalina, destacada en el “Coro de espigadoras”. La inmensa labor teatral de Mario Gas y Vicky Peña, leyendas vivas de las tablas en su impecable decir del texto, capaces de desaparecer como actores para que, en el lapso de tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte de la fugaz flor del azafrán, solo exista su personaje, fue esencial a la hora de iluminar la velada. Tanto como el debut teatral de la cantante Anabel Santiago, como presencia totémica de la cultura popular, de raíz profunda y a la que esta producción regala cuadros de gran fuerza dramática.  * Pablo GALLEGO, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL