La Dama en su pedestal

París

25 / 02 / 2020 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Una imagen de la eficaz producción de Pauline Bureau © Opéra Comique / Stefan BRION
Elsa Benoit (Anna) y Philippe Talbot (Georges Brown) © Opéra Comique / Stefan BRION
Benoit maravilló al público parisino © Opéra Comique / Stefan BRION

Opéra Comique

Boieldieu: LA DAME BLANCHE

Philippe Talbot, Elsa Benoit, Sophie Marin-Degor, Jérôme Boutillier, Aude Extrémo, Yann Beuron, Yoann Dubruque y otros. Coro les éléments. Orquesta nacional d’Île de France. Dirección: Julien Leroi. Dirección de escena: Pauline Bureau. Salle Favart, 24 de febrero de 2020.

La Dame blanche (1825) marcó un hito en la historia de la compañía parisina conocida como Opéra Comique, con sede en la La Salle Favart, en la que fue representada más de mil veces en los años posteriores a su estreno. Un caso único en la historia del subgénero de  la opéra-comique que en este teatro tuvo su cuna fundamental. La obra, en todo caso, cayó en el olvido al acabar la Segunda Guerra Mundial hasta que se repuso en 1999, para festejar el centenario del teatro. Veinte años más tarde regresó en su versión original, con la totalidad de los diálogos hablados.

Firmó la puesta en escena Pauline Bureau, quien mantuvo el ritmo dramático sin andarse por las ramas ni crear artificios inútiles. Fue a lo esencial dando así a la música, al canto y a los diálogos toda su importancia. Muy bien secundada por Emmanuelle Roy –escenografía– y Alice Touvet –vestuario–, consiguió recrear el ambiente teatral tradicional,  medieval y fantasmagórico que demandaban las bases de la obra salidas de la pluma de Walter Scott.

"Subyugó al público la voz plena, regular en toda la tesitura, ancho espectro y timbre elegante de Elsa Benoit, en el papel de Anna, la falsa Dame Blanche del cuento"

Desde el podio Julien Leroy dirigió con puntual precisión, dando particular importancia a las partes sinfónicas y a los momentos de conjunto que enfocó con pericia, respaldando bien a los solistas y al Coro Les Élements  que dirige Joël Suhubiette.

Si bien los artistas dieron prueba de una gran maestría en el arte declamatorio, algunos mejor que otros dieron a su personaje el carácter que demandaba su personaje. Subyugó al público la voz plena, regular en toda la tesitura, ancho espectro y timbre elegante de Elsa Benoit en el papel de Anna, la falsa Dame Blanche. Sophie Marin-Degor hizo de Jenny una mujer de carácter, algo descocada, y muy simpática; vocalmente impecable a todo nivel, en el forte agudo algo se descolocaba, lo cual deslució su trabajo. Aude Extrémo dio de Marguerite una versión teatral inmejorable, en particular en las partes recitadas.

Philippe Talbot interpretó el rol de Georges Brown con gran aplicación, intentando, con brío y éxito, aplicar la voz de ténor de grâce, vale decir evitando toda brusquedad en su canto, dando a las maravillosas melodías de su personaje (“Ah! Quel plaisir d’être soldat”, “Viens gentille Dame”) intensidad lírica, sin otra fuerza que la del sentir profundo del joven enamorado y feliz con su vida.

Jérome Boutillier puso su magnífica voz –tal vez la mejor de la noche– al servicio del malévolo personaje de Gaveston, con gran sentido teatral, y Yann Beuron fue Dickson, un rol con un algo de comicidad que el artista supo aprovechar para atraer el favor del público.