La culminación del ‘Anillo’ certifica la buena salud artística de La Monnaie

Bruselas

11 / 02 / 2025 - Xavier CESTER - Tiempo de lectura: 4 min

wagner bruselas La nueva producción de 'Götterdämmerung' de Pierre Audi © La Monnaie / De Munt / Monika RITTERSHAUS
wagner bruselas La nueva producción de 'Götterdämmerung' de Pierre Audi © La Monnaie / De Munt / Monika RITTERSHAUS
wagner bruselas La nueva producción de 'Götterdämmerung' de Pierre Audi © La Monnaie / De Munt / Monika RITTERSHAUS

La Monnaie / De Munt

Wagner: GÖTTERDÄMMERUNG

Nueva producción

Bryan Register, Andrew Foster-Willians, Scott Hendriks, Ain Anger, Ingela Brimberg, Annet Fritsch. Dirección musical: Alain Altinoglu. Dirección de escena: Pierre Audi. 8 de febrero de 2025.

La conclusión de la nueva producción de Der Ring des Nibelungen de La Monnaie-De Munt, montaje en colaboración con el Liceu de Barcelona, supone tanto un brillante broche de oro de la etapa de Peter de Caluwe al frente del teatro bruselense, a pocos meses de su relevo por Christina Scheppelmann, como una nueva demostración de la excelente salud artística de la compañía. Además, si la Tetralogía wagneriana siempre supone un reto para cualquier teatro, cambiar de equipo escénico a medio camino añade mayores dosis de complejidad que La Monnaie ha resuelto con agilidad.

Como en Siegfried, Pierre Audi ha asumido la dirección escénica de Götterdämmerung con el objetivo de plantear una narración nítida dentro de un marco visual austero que no impone referentes explícitos. La escenografía de Michael Simon se basa en estructuras geométricas móviles, mientras que elementos clave de la trama —el fresno del mundo, la lanza, el agua representada por una estructura que parece papel de aluminio arrugado— enmarcan cada acto. El vestuario de Petra Reinhardt evoca, con sus túnicas, un tiempo mítico, incluido el coro, con su aspecto de monjes guerreros. Justamente los movimientos convulsos de esta masa suponen uno de los puntos menos logrados de la dirección de Audi. Otras aportaciones son más sugerentes, como la imagen paralela del vestido blanco de una Brünnhilde postrada en su matrimonio forzado y el vestido negro que lleva cuando, durante la marcha fúnebre, cubre el cuerpo de Siegfried y se hace con el anillo. Fiel a la trama, Audi muestra como las hijas del Rin se abalanzan sobre Hagen para recuperar la preciada joya, pero es la iluminación de Valerio Tiberi la que, como en el conjunto de la representación, crea el clima apropiado del final, un sol cálido que acompaña un recurso recurrente en esta obra como lo fuera en Siegfried, las imágenes de niños, la esperanza de un amanecer distinto.

"Ingela Brimberg afrontó el arduo papel sin escamotear ninguna nota, en una encarnación generosa que coronó con una intensa inmolación"

Con dos equipos escénicos tan contrapuestos, ha sido Alain Altinoglu el auténtico hilo conductor de esta Tetralogía, con un impecable instinto teatral y, en la última jornada, tiempos urgentes; hilando muy fino, sin embargo, Götterdämmerung ha sido la parte menos redonda del ciclo, con un sonido grueso y no siempre bien equilibrado de la orquesta (el coro tampoco estuvo siempre compensado), con una cuerda de articulación perfectible mientras que el excesivo fragor en el segundo acto derivaba en pequeños accidentes del metal. Factores que, no obstante, no desmerecen la labor global realizada por el titular de La Monnaie.

El teatro ha intentado mantener la coherencia del equipo vocal, lo que ha permitido aplaudir tres veces a la Brünnhilde de Ingela Brimberg, de quién se anunció una indisposición antes del tercer acto. Cierto, la voz había sonado hasta entonces menos libre que en las entregas anteriores, pero la soprano sueca afrontó el arduo papel sin escamotear ninguna nota, en una encarnación generosa que coronó con una intensa inmolación. Segundo intérprete de Siegfried, Bryan Register aportó un fraseo meticuloso y un timbre claro, con la potencia y resistencia necesarias. Ain Anger fue un Hagen granítico, su tenebrosa voz perfecta para una encarnación tan neurótica como amenazadora. Andrew Foster-Williams (Gunther) y, en especial, una luminosa Anett Fritsch (Gutrune) dieron relieve a partes tan poco agradecidas como las de los Guibichungos, Scott Hendricks fue un viscoso Alberich (su fantasmagórica aparición, uno de los aciertos del montaje) y Nora Gubisch una correcta Waltraute. Dos impecables tríos de Nornas e hijas del Rin cerraron un equipo vocal a la altura del reto asumido, y superado, por La Monnaie.  * Xavier CESTER, corresponsal en Bruselas de ÓPERA ACTUAL

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