'La Celestina', el mito se hace realidad

Madrid

10 / 09 / 2022 - Rocío GARCIALONSO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
lacelestina-operaactual-teatrodelazarzuela (2) Una escena de 'La Celestina' en versión de concierto © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
lacelestina-operaactual-teatrodelazarzuela (2) Una escena de 'La Celestina' en versión de concierto © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
lacelestina-operaactual-teatrodelazarzuela (2) Una escena de 'La Celestina' en versión de concierto © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Pedrell: LA CELESTINA

Estreno absoluto. En versión de concierto

Maite Beaumont, Miren Urbieta-Vega, Andeka Gorrotxategi, Juan Jesús Rodríguez, Sofía Esparza, Lucia Tavira, Gemma Coma-Alabert, Javier Casteñeda, Mar Esteve, Isaac Galán. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela. Dirección: Guillermo García Calvo. 9 de septiembre de 2022.

El Teatro de La Zarzuela arrancó su temporada con el estreno absoluto de La Celestina, la mítica ópera en cuatro actos de Felip Pedrell. Musicólogo, historiador, crítico, folclorista y compositor, el legendario músico catalán  nunca pudo estrenar esta obra al completo en vida, tras varios intentos en Madrid, Barcelona o Francia, y truncada por la Gran Guerra. La obra y el pensamiento de Pedrell influyó a toda una generación de músicos como Enric Granados, Manuel de Falla o Isaac Albéniz. En 1921 se presentaron dos de los números de La Celestina dirigidos por Pau Casals, pero después cayó en el olvido.

Sin duda se agradece una apuesta tan necesaria como esta, la del rescate de una ópera española tan mitificada, que llegó ofrecida en la versión realizada por el musicólogo David Ferreiro Carballo. Se eliminaron algunos diálogos y fragmentos, lo que redujo la ópera a poco más de dos horas y media. El título fue bien acogido por un público sin duda expectante. Musicalmente, es compleja y densa, de inspiración wagneriana por estructura y por la utilización de Leitmotive. Pedrell utiliza muchos recursos en su orquestación, similar en riqueza a la de un poema sinfónico con voces y contenido dramático, y lleno de colores. El libreto –en español y basado en la obra maestra de Fernando de Rojas– fue escrito por el propio compositor.

"Miren Urbieta-Vega aportó una emisión potente, rica en armónicos y con una voz carnosa que llenó el teatro con su magnífica interpretación"

Esta exhumación, aunque en versión en concierto, contó con un reparto español formidable, encabezado por Maite Beaumont (Celestina), Miren Urbieta-Vega (Melibea), Andeka Gorrotxategi (Calisto) y Juan Jesús Rodríguez (Sempronio). Beaumont preparó el papel en menos de tres semanas –sustituyendo a Ketevan Kemoklidze– ofreciendo una interpretación ejemplar; su voz es expresiva y pulida. Aunque era en concierto, los intérpretes podrían haberse esmerado en la caracterización; Beaumont, por ejemplo, optó por un elegante vestido negro de lentejuelas de colores, lo que sin duda chocaba con la imagen de astuta alcahueta de la protagonista.

Andeka Gorrotxategui interpretó al enamorado Calisto, un rol extremadamente exigente para el tenor, quien posee un bello timbre pero que en el estreno se le vio en apuros a partir del segundo acto. Hubo minutos de tensión en el público y en el escenario al principio del tercer acto debido a varias desafinaciones; una lástima, porque al final la entrega del tenor vasco quedó bastante truncada. Miren Urbieta-Vega, por su parte, aportó una emisión potente, rica en armónicos y con una voz carnosa que llenó el teatro con su magnífica interpretación. Espectacular también la intervención de Sofía Esparza. Juan Jesús Rodríguez, uno de los barítonos más consolidados de España, bordó su papel presentando un estupendo y convincente Sempronio.

Las intervenciones del Coro fueron de los mejores momentos de la noche, en especial el pasaje a bocca chiusa. Del resto del reparto hay que destacar a la joven Mar Esteve, quien posee una voz cristalina, aunque con alguna dificultad en su registro grave. El bajo-barítono Simón Orfila se mostró sonoro en su papel, mientras que Gemma Coma-Alabert debutaba en el escenario madrileño con absoluta excelencia; ojalá se le pudiera ver más seguido en el coliseo madrileño.

El maestro Guillermo García Calvo tenía el reto de no opacar las voces con la potencia de la orquesta pedrelliana, y cumplió con honores en su riguroso trabajo con músicos y solistas.

Una recuperación admirable: sería interesante ver la obra escenificada, aunque con algunos ajustes en el reparto. Esta obra hay que darla a conocer, no merece estar guardada durante otro siglo; hay que aprender de ella y, como diría Pedrell,  «no pido respeto para mis años, sino para mi obra. Que la oigan, que la estudien y que la juzguen». Mañana, 11 de septiembre, se ofrecerá la segunda función y es de esperar que no sea la última. * Rocío GARCÍALONSO, crítica de ÓPERA ACTUAL