Homenaje a 'La Caramba' del siglo XVIII, más cantante que actriz

Santander

12 / 08 / 2021 - Agustín ACHÚCARRO - Tiempo de lectura: 3 min

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la caramba santander hinojosa / operaactual.com María Hinojosa en una escena del espectáculo dedicado a 'La Caramba' © FIS / Pedro PUENTE HOYOS
la caramba santander hinojosa / operaactual.com María Hinojosa en una escena del espectáculo dedicado a 'La Caramba' © FIS / Pedro PUENTE HOYOS

Festival Internacional de Santander

La Caramba, de pícara a beata

Obras de Castel, Álvarez Acedo, Esteve y anónima. María Hinojosa, soprano. Yolanda Diego, actriz. Forma Antiqva. Dirección musical: Aarón Zapico. Dirección de escena: Pablo Viar. Sala Argenta del Palacio de Festivales de Cantabria, 8 de agosto de 2021.

Dio la sensación que la propuesta escénica de La Caramba se centró fundamentalmente en el apartado musical, para dejar en mera justificación la vida de la famosa actriz y cantante del siglo XVIII María Antonia Vallejo, de la que se aportaron breves datos biográficos, sin entrar a fondo en el carácter y el entorno del personaje. Este planteamiento contribuyó de manera determinante a que la parte musical fuera la auténtica protagonista de esta propuesta, que puso de manifiesto los valores de la tonadilla española escénica.

La dirección musical, que Aarón Zapico realizó desde el clave, se caracterizó por una marcada calidad instrumental, basada en la simbiosis entre los violines, sus diálogos con los oboes, la coloración que aportaron las trompas naturales o la singular personalidad que confirió a las obras la guitarra barroca.

"La soprano María Hinojosa otorgó a la voz de María Antonia Vallejo un colorido siempre propicio, con ágiles adornos, y abordó con desparpajo las tonadillas, pasando de lo trivial a lo dramático con soltura"

La dirección escénica de Pablo Viar, contó con unos recursos basados en el vestuario de la cantante, encomendado a Jesús Ruiz, con un mobiliario que en algunos casos valió como elemento simbólico, y una pasarela por la que se movió la cantante. Un montaje que sirvió de manera escueta y eficiente al formato en el que se desarrolló la actuación, en la que, como se ha reseñado, primó lo musical, dejando algo mermado el aspecto escénico.

La soprano María Hinojosa otorgó a la voz de María Antonia Vallejo un colorido siempre propicio, con ágiles adornos, y abordó con desparpajo tonadillas como La Caramba o Los duendecillos, pasando de lo más trivial a lo dramático con soltura. Su límite estuvo en una dicción poco clara, que hizo muy difícil la comprensión del texto –se hubieran requerido sobretítulos–, algo fundamental para este tipo de repertorio. Funcionó a altos niveles la sintaxis musical en los aspectos tímbricos y de ritmo, fundamentalmente en la parte instrumental y en la relación de esta con la soprano. Sobresalieron los animosos acentos de seguidilla, en el inicio de cada frase, especialmente sugerentes en Los murmuradores, con un toque inicial de melancolía en El arrendador del sebo.

Un espectáculo, que lejos de pretender ser exhaustivo, sirvió para seguir poniendo en valor la tonadilla escénica española del siglo XVIII, un patrimonio digno de no caer en el olvido ante el gran público. Hubiera resultado mejor ver este montaje en un auditorio más pequeño, sin las dimensiones de la Sala Argenta del Palacio de Festivales, pero en tiempos de pandemia esto hubiera supuesto reducir en demasía el aforo.  * Agustín ACHÚCARRO, corresponsal en Santander de ÓPERA ACTUAL