'La Bohème' canaria, de la sutileza al desgarro

Las Palmas de Gran Canaria

14 / 03 / 2024 - Agustín AROCHA - Tiempo de lectura: 3 min

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puccini palmas Claudio Pavone (Mimì) y Arturo Chacón-Cruz (Rodolfo) © ACO / Nacho GONZÁLEZ
puccini palmas Claudio Pavone (Mimì) y Arturo Chacón-Cruz (Rodolfo) © ACO / Nacho GONZÁLEZ
puccini palmas La producción de 'La Bohème' de Carlo Antonio De Lucia © ACO / Nacho GONZÁLEZ

Amigos Canarios de la Ópera

Puccini: LA BOHÈME

Claudia Pavone, Arturo Chacón-Cruz, Isabel Rey, Alessandro Luongo, Fernando Campero, Vittorio De Campo, Isaac Galán, Francisco Navarro, Max Hochmuth, Matías Fernández, Lucas Quintana. Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Carlo Antonio De Lucia. Teatro Pérez Galdós, 12 de marzo de 2024.

El segundo título del año de la temporada Alfredo Kraus de Amigos Canarios de la Ópera (ACO), una de las obras más representadas en su historia, sigue la estela de la Tosca (ver crítica en este enlace) que inauguró el curso como homenaje a Puccini en el centenario de su fallecimiento. Es La Bohème (ver previa en este enlace) una obra que viaja desde la inocencia despreocupada hasta la más cruel de las realidades, un viaje a la madurez personal de los protagonistas que se arma en el arco narrativo gracias a una evolución musical que comienza con sutileza y ligereza para acabar en el más desgarrador de los entramados veristas, aunque siempre con un impoluto valor melódico.

Este valor ha sido notablemente perceptible en la dirección de José Miguel Pérez-Sierra ante una entregada Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, cuyo trabajo conjunto, al que se sumó su preocupación por los solistas y el coro, se apunta como uno de los principales éxitos de la velada. La dirección de escena quedó resuelta sin gran efecto por Carlo Antonio de Lucía, que con una coproducción de ACO con el Teatro Verdi de Trieste, presentaba una propuesta armada en un escenario en el que reinaban dos elementos fijos acotando la escena, que eliminaban vistosidad en un montaje plano en lo lumínico y en el espacio, pero bien resuelto en el tránsito de personajes, sobre todo en el Momus.

"Claudia Pavone construyó una versátil Mimí por su expresividad, sutileza y variedad de matices, que apoya en un equilibrado control del registro, una línea de canto sólida, un fraseo bien construido y un agudo seguro"

El dúo protagonista se conjuntó perfectamente gracias sobre todo a lo complementario de sus fortalezas. Desde el principio, en la compleja secuencia «Che gelida manina» – «Mi chiamano Mimì» – «O soave fanciulla», se pudo ver como Claudia Pavone construía una versátil Mimì por su expresividad, sutileza y variedad de matices, que apoyaba en un equilibrado control del registro, una línea de canto sólida, un fraseo bien construido y un agudo seguro; sin embargo, la soprano italiana mostró más vibrato del deseado en momentos de mucho requerimiento dramático. Por el contrario, Arturo Chacón-Cruz no se ampara en los recursos más sutiles como coprotagonista, pero sí lo hace en una voz corpórea, uniforme, una proyección sobresaliente y un registro agudo poderoso a donde transita rápidamente, pues es ahí donde se encuentra seguro con su Rodolfo.

En el resto del reparto, Isabel Rey estuvo impecable en lo actoral, con una Musseta desenvuelta y cargada de frescura, a la que acompañó con sus más que notables recursos canoros. Alessando Luongo, expuso un Marcello de canto distinguido y con buena proyección. Igualmente, destacaron Fernando Campero y Vittorio de Campo, así como todo el grupo de comprimarios y el Coro de ACO reforzado por el Coro infantil de la OFGC, que brillaron con holgura en el segundo acto.  * Agustín AROCHA, corresponsal en Las Palmas de ÓPERA ACTUAL