La asombrosa Bolena de Angela Meade

Génova

28 / 02 / 2022 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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meade-bolena-operaactual-genova (2) Angela Meade (Anna Bolena) y John Osborn (Lord Riccardo) © Teatro Carlo Felice
meade-bolena-operaactual-genova (3) Meade junto a Sonia Ganassi (Giovanna Seymour) © Teatro Carlo Felice
meade-bolena-operaactual-genova (1) Meade junto a Nicola Ulivieri (Enrico VIII) © Teatro Carlo Felice

Teatro Carlo Felice

Donizetti: ANNA BOLENA

Angela Meade, Sonia Ganassi, Marina Comparato, John Osborn, Nicola Ulivieri, Roberto Maietta, Manuel Pierattelli. Dirección musical: Sesto Quatrini. Dirección de escena: Alfonso Antoniozzi. 18 de febrero de 2022.

El Teatro Carlo Felice no ofrecía Anna Bolena desde 1851, lo que ahora se hace perdonar al presentar al público una edición espléndida. Ha sido la protagonista Angela Meade, que afrontó con asombrosa facilidad el cometido arduo, largo y fatigoso encomendado por Donizetti a la mítica Giuditta Pasta. Esta soprano estadounidense parece no conocer límites: posee una voz plena, homogénea y bien timbrada en toda su extensión, con fiati interminables y agilidades precisas y seguras. Desarrolló una potencia impresionante en los momentos de furor, como en el final del primer acto y en la cabalettaCoppia inicua” y sedujo con maravillosos pianissimi , límpidos y delicados en los momentos dolientes y soñadores como los exhibidos en “Al dolce guidami castel natío”. Pocos son hoy los cantantes capaces de afrontar con esta perfección unas páginas que exigen vocalidad y expresión en formas tan distintas.

John Osborne posee una técnica y un estilo refinadísimos y en esta función ascendió sin dificultades al registro agudo, aunque debería someter aún a un ligero ajuste la parte de Percy, escrita para Giovanni Battista Rubini, cuya extensión vocal abarcaba hasta el Fa y el Sol sobreagudos. Ello no le impidió al tenor norteamericano traducir el carácter amoroso y caballeresco del personaje, quizá un tanto impersonal pero al que se confían dos bellísimas arias.

"El reparto vocal fue el ideal, y para hacer de él un conjunto homogéneo se contó con la acertada dirección musical de Sesto Quatrini"

Sonia Ganassi supo expresar con gran intensidad la lucha interior de Giovanna Seymour entre su devoción por Anna y su amor por Enrique VIII. Su dúo con Anna fue uno de los momentos más intensos de la ópera, a pesar de la diferencia de peso vocal entre ambas cantantes, ya que la mezzo italiana ya no posee el magnífico timbre aterciopelado de tiempos atrás. Nicola Ulivieri brindó con su voz plena y bien timbrada un eficaz retrato del soberano, ensoberbecido de su poder real pero hombre de escaso valor y de detestable prepotencia. Marina Comparato interpretó con elegancia mozartiana al joven paje Smeton, mientras Roberto Maietta y Manuel Pierattelli prestaban el justo relieve a las breves pero importantes intervenciones de Rochefort y Hervey. El reparto vocal era, por tanto, ideal, y para hacer de él un conjunto homogéneo se contó con la acertada dirección musical de Sesto Quatrini, que supo subrayar la continuidad de la ópera, conjuntando sus diversas fases para formar una unidad común de grandes y potentes cuadros dramáticos sobre la base de la para nada banal orquestación donizettiana, con detalles como “Il suon emesso” y “Il gemer tronco” de una Anna próxima a la muerte dignos de mención, o la marcetta infantil de sabor mahleriano que anuncia la boda de Enrico y Giovanna.

La dirección escénica de Alfonso Antoniozzi, procedente del Teatro Regio de Parma, tenía sus limitaciones pero también el mérito de profundizar atentamente en el tejido de las relaciones entre los personajes, de las que nace la gran fuerza dramática de esta ópera.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Italia de ÓPERA ACTUAL