La aplaudida 'Bohème' romana de Sara Blanch y Jordi Bernàcer

Roma

06 / 08 / 2021 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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Bohème Roma / operaactual.com 'La Bohème' de la Ópera de Roma en el Circo Massimo © Teatro dell'Opera / Fabrizio SANSONI
Bohème Roma / operaactual.com Sara Blanch como Musetta en 'La Bohème' de la Ópera de Roma en el Circo Massimo © Teatro dell'Opera / Fabrizio SANSONI
Bohème Roma / operaactual.com 'La Bohème' de la Ópera de Roma en el Circo Massimo © Teatro dell'Opera / Fabrizio SANSONI
Bohème Roma / operaactual.com 'La Bohème' de la Ópera de Roma en el Circo Massimo, con Jordi Bernácer en el podio © Teatro dell'Opera / Fabrizio SANSONI

Teatro dell’Opera

Puccini: LA BOHÈME

Teatro dell’Opera al Circo Massimo

Vittoria Yeo, Sara Blanch, Piero Pretti, Luca Micheletti, Simone Del Savio, Gabriele Sagona, Domenico Colaianni. Dirección musical: Jordi Bernàcer. Dirección de escena: Davide Livermore. Circo Massimo, 3 de agosto de 2021.

Bajo la dirección musical del valenciano Jordi Bernàcer, a quien el público romano ya ha escuchado en otros títulos del gran repertorio como Tosca, Aida y Carmen, la orquesta del Teatro dell’Opera se llenó de color y vida en los momentos más animados y envolvió a las voces con un suave y delicado perfume en los momentos más íntimos y conmovedores reflejando la juventud de los bohemios protagonistas, la alegría, la exuberancia, las bromas y los amores fáciles en los que las dificultades y problemas de la vida se arrastran progresivamente hasta la trágica conclusión con la muerte de Mimì, que en este montaje resultó particularmente conmovedora porque no fue melodramática, sino verdadera, con el dolor de sus cinco amigos que no se manifestaba en gritos sino en susurros.

"Sara Blanch dominó a la perfección el papel de Musetta con agudos claros y seguros, pero también con una voz plena y bien impostada"

Había plena sintonía entre los cantantes y la orquesta en la búsqueda sobre todo de la naturalidad, sin forzamientos melodramáticos y sin exhibicionismo vocal. Particularmente gustó el Rodolfo de Piero Pretti, cuya vivaz interpretación fue apoyada por una voz generosa y flexible, luminosa y sonora, con un timbre bello y homogéneo en los distintos registros. Luca Micheletti, actor que durante algunos años también realizó una brillante carrera como barítono con directores como Muti, Mehta o Chung, fue un Marcello notable tanto escénica como vocalmente. Simone Del Savio (Schaunard) y Gabriele Sagona (Colline) completaron excelentemente el grupo de cuatro jóvenes artistas. Domenico Colaianni fue Benoît y Alcindoro, pintando dos retratos coloridos y divertidos de ambos ancianos, pero sin llegar a caricaturizarlos.

© Teatro dell'Opera / Fabrizio SANSONI

Sara Blanch como Musetta

Vivacidad y naturalidad fueron las principales características del apartado masculino, mientras que la soprano Vittoria Yeo, con una voz ligeramente metálica y cierta rigidez en el escenario, no fue una intérprete ideal de Mimì, sobre todo cuando su tierno amor florece con Rodolfo, pero se redimió en los momentos más dramáticos de del tercer y cuarto actos. La también soprano Sara Blanch dominó a la perfección el papel de Musetta con agudos claros y seguros, pero también con una voz plena y bien impostada, muy diferente a las habituales sopranos ligeras a las que suele encomendarse este personaje. La interpretación de la cantante española fue tan innovadora como interesante: no se vio a una niña caprichosa y tonta, sino a una mujer de carácter fuerte y decidido que sabe tratar a los hombres y superar las dificultades de la vida.

Davide Livermore firmó la dirección escénica, decorados, vestuario y luces de esta puesta en escena ya vista en Roma y Valencia, esta vez adaptada al inmenso escenario del Circo Massimo. El vestuario era de la época en la que Puccini compuso La Bohème y las escenas se ambientaban con la proyección de fragmentos de pinturas de pintores impresionistas en ocho pantallas de diversas formas y tamaños. En esta ocasión, por tanto, Livermore no creó una de esas direcciones innovadoras a las que acostumbra recurrir, sino que buscó –y obtuvo– la máxima naturalidad y espontaneidad, en total armonía con la interpretación musical.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL