Jaho, Herrera, Roy, Cansino, Cucchi y Callegari crean la magia en el Campoamor

Oviedo

31 / 01 / 2022 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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adrianalecouvreur-operaactual-jaho-oviedo (1) Una escena del montaje de Rosetta Cucchi © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
adrianalecouvreur-operaactual-jaho-oviedo (2) Ermonela Jaho (Adriana) y Nancy Fabiola Herrera (Princesa de Bouillon) © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
adrianalecouvreur-operaactual-jaho-oviedo (3) Jaho junto a Alejandro Roy (Maurizio) © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Cilea: ADRIANA LECOUVREUR

Clausura de la temporada

Alejandro Roy, Felipe Bou, Josep Fado, Luis Cansino, Carlos Daza, Albert Casals, Ermonela Jaho, Nancy Fabiola Herrera, Cristina Toledo, Marifé Nogales. Dirección musical: Daniele Callegari. Dirección de escena: Rosetta Cucchi. Teatro Campoamor, 27 de enero.

El último título de la actual temporada de la Ópera de Oviedo en el Teatro Campoamor, Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea, se saldó con enorme éxito cimentado en varios factores, como en la monumental interpretación del rol principal a cargo de la soprano Ermonela Jaho, en el compacto cast que defendió muy eficazmente cada rol, en una puesta en escena magnífica y en una versión orquestal de primera línea. Todo ello se conjugó para conseguir la mejor propuesta de la temporada pese al contexto de la Covid, con bajas y cambios de fecha que la Ópera de Oviedo resolvió con la mayor eficacia.

"Junto a Jaho, el resto del reparto fue capaz de mantener un alto nivel, desde la sensacional Princesa de Bouillon de Nancy Fabiola Herrera al Maurizio de gran peso vocal de Alejandro Roy"

No es Adriana Lecouvreur una de las obras más representadas en el ciclo ovetense, pero históricamente sus cabezas de cartel no están nada mal: Renata Tebaldi, Giovanna Casolla y Raina Kabaivanska. En esa estirpe se enlaza la prestación excepcional de la soprano albanesa Ermonela JahoAdriana Lecouvreur requiere de una cantante-actriz de la máxima solvencia y ella lo fue. Una actuación la suya refinada, con una vocalidad de gran mordiente expresivo que atrapó al público desde su primera salida al escenario. Además, conmovió con un último acto soberbio, de una belleza vocal arrebatadora que, con justicia, fue aclamada al final de la velada. Pero no se asistió a la típica representación en la que todo se sustenta en torno al divo de turno. El resto del reparto fue capaz de mantener un alto nivel, desde una sensacional Princesa de Bouillon cantada con fortaleza y carácter explosivo por la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, pasando por el Maurizio de gran peso vocal del tenor Alejandro Roy o el excepcional Michonnet del barítono Luis Cansino. Muy bien, asimismo, en sus respectivos roles, Felipe Bou, Josep Fadó, Carlos Daza, Albert Casals, Cristina Toledo y Marifé Nogales.

Desde el podio, Daniele Callegari fue decisivo al frente de Oviedo Filarmonía, concertó de verdad y no dejó que se notase la plantilla reducida en ningún momento, construyendo un discurso musical serio y efectivo que benefició tanto al coro como al elenco. Y también crucial la sensacional puesta en escena de Rosetta Cucchi, que se salió de los tópicos con los que se suele abordar esta ópera y propuso al espectador un sugerente viaje por el tiempo entre los siglos XVIII y XX. Se apoyó en una magnífica escenografía de Tiziano Santi y en una iluminación precisa de Daniele Naldi. Arropó con su propuesta a los intérpretes y transmitió la vigencia de la obra de Francesco Cilea, un drama sobrio y fascinante cuando se presenta con mimbres de calidad como estos.  * Cosme MARINA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL