Kozená y Rattle, mezcla de sabores en el Liceu

Barcelona

01 / 07 / 2022 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
magdalenakozena-operaactual-liceu (2) Magdalena Kozená y sus acompañantes un momento del concierto © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
magdalenakozena-operaactual-liceu (2) Magdalena Kozená y sus acompañantes un momento del concierto © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Concierto de MAGDALENA KOZENÁ

Obras de Chausson, Stravinsky, Ravel, R. Strauss, Brahms, Janácek y Dvorák. Simon Rattle, piano. Grupo instrumental. 29 de junio de 2021.

Un concierto de cámara que se presenta recatadamente con el subtítulo de Soirée y que se construye con obras poco habituales de varios compositores de postín puede acabar siendo muy reconfortante si se escucha con atención. Si la Chanson perpétuelle de Chausson o las Chansons madécasses difícilmente podrían aspirar a ser consideradas como novedades, tanto las Three songs from Shakespeare como Rikadla de Janácek son cosas que no se oyen todos los días. Ingredientes atractivos todos ellos, en cualquier caso, que Magdalena Kozená y un grupo de colegas-amigos, con un suntuoso Simon Rattle al piano, supieron combinar con singular acierto en esta aparición liceísta.

"El volumen de la voz no ha sido nunca lo más destacado de la mezzoprano checa, pero la calidad del fraseo y la dicción, sí. Y lo siguen siendo"

Magdalena Kozená ostenta el bien ganado título de estrella vocal en plena madurez. Quedan atrás los fulgores de aquellas obras de Händel con Ton Koopman o las de Vivaldi con Andrea Marcon de la primera década del siglo, pero tanto su voz como su señorío expresivo siguen intactos. Si en la primera parte de la velada pudo ya apreciarse la autoridad vocal de la cantante, con un agudo siempre bien negociado y unos graves –que no han sido nunca su fuerte– perfectamente asentados, fue en la segunda mitad del concierto cuando la dicción y la calidez vocal de la intérprete se impusieron en mayor medida. El volumen de la voz no ha sido nunca lo más destacado de la mezzoprano checa, pero la calidad del fraseo y la dicción, sí. Y lo siguen siendo.

Simon Rattle se mantuvo generosamente en un segundo plano pese a unas intervenciones del más alto nivel y los demás componentes del amistoso conjunto no se quedaron atrás, con una intervención sobresaliente del clarinete de Andrew Marriner en el ciclo de canciones infantiles de Janácek que recabó también la participación vocal de los otros músicos en las glosas al texto. Un público que se mostró atento, ya que no entusiasta –el evento se daba en un turno de abono no especialmente afín a este tipo de delicadezas–, y mostró con su aplauso final haber quedado convencido. Todo un logro.  * Marcelo CERVELLÓ, crítico de ÓPERA ACTUAL