Klaudia Tandl, virtudes y defectos improvisados

Barcelona

31 / 01 / 2020 - Toni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Klaudia Tandl salvó la difícil papeleta de sustituir en el último momento a Katerina Konradi © L'Auditori de Barcelona

CNDM

Recital de KLAUDIA TANDL

Ciclo Schubert Lied

Obras de Franz Schubert. Klaudia Tandl, mezzosoprano. Eric Schneider, piano. L’Auditori de Barcelona, 29 de enero de 2020.

En numerosas ocasiones, el equipo de la Associació Franz Schubert ha hecho de la necesidad virtud y, a través de sustituciones de última hora, ha permitido a su fiel público descubrir voces jóvenes que se han revelado como excelentes cantantes que posteriormente han desarrollado importantes carreras. Ha sucedido tanto en la Schubertíada de Vilabertran como en los diversos ciclos que han organizado en Barcelona.

Ahora, de nuevo, se ha tenido que recurrir a la improvisación a causa de la cancelación a última hora, por segunda vez, del recital de la soprano Katerina Konradi por motivos de salud. El reto de sustituirla ha recaído en la mezzosoprano austríaca Klaudia Tandl, una joven intérprete que recientemente fue premiada en el Concurso de la Hugo Wolf Akademie de Stuttgart entre otros, acompañada por el ya previsto pianista, Eric Schneider.

"Eric Schneider es uno de los nombres destacados del mundo del 'Lied'. Esta vez, debido a la situación, pareció más implicado en ayudar a la cantante y seguirla con mimo que en aportar expresividad y buscar matices y colores"

El reto era mayúsculo pues no solo debía presentarse con poco tiempo de antelación, sino que, debido a las características de este Ciclo Schubert de l’Auditori-CNDM, debía hacerlo con un programa íntegramente dedicado al compositor vienés, algo de por sí ya de máxima exigencia para cualquier intérprete. Hay que tener en cuenta, pues, todas estas valoraciones al juzgar la presentación de Tandl en Barcelona, pero también hay que señalar que tal presentación fue un tanto deslucida. Se podría decir que, en este caso, la moneda no cayó de cara. Y no porque ella sea una mala cantante, ni muchos menos. De porte y fraseo elegante, posee una voz de mezzosoprano muy lírica, que si no fuese por una cierta coloración oscura en el centro podría pasar por soprano. El timbre es grato en las franjas centrales y agudas, con un bonito vibrato, aunque en la zona grave pierde armónicos y contundencia. Pero el obstáculo principal de su recital fue, principalmente, la sensación de un repertorio poco trabajado. Y eso se notó en algunas de las piezas que interpretó, especialmente en la primera parte, con la mirada pegada a la partitura.

Si ya es poco adecuado para un recital de Lied tirar de partitura, pues se pierde comunicación directa con el espectador, en el caso de las canciones estróficas de Schubert este obstáculo se agudiza ya que es necesario un dominio absoluto del texto para diferenciar los sutiles matices de cada repetición. Este muro de papel lastró la dinámica del recital en canciones como Im Freien, Alinde e incluso en la más popular Bei dir allein, entre otras. En cambio, cuando Tandl se alejaba del atril porque se sentía más segura con una canción determinada, como por ejemplo Der Jüngling und der Tod o Der König im Thule, no solo su expresividad crecía exponencialmente, sino que, además, la voz se proyectaba mucho mejor y ganaba en texturas y colores.

Eric Schneider es un excelente pianista y uno de los nombres destacados del mundo del Lied. Ha dado muestra de ello en múltiples ocasiones. Esta vez, debido a la situación, pareció más implicado en ayudar a la intérprete y seguirla con mimo que en aportar expresividad y buscar matices y colores. En definitiva, Klaudia Tandl salvó la difícil papeleta encomendada, pero habrá que escucharla en otras circunstancias para valorar realmente su talento y proyección.