José Antonio López, la inteligencia musical

Madrid

16 / 02 / 2024 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
lópez cndm José Antonio López en el Teatro de La Zarzuela © CNDM / Elvira MEGÍAS

Centro Nacional de Difusión Musical

Recital de JOSÉ ANTONIO LÓPEZ

XXX Ciclo de 'Lied'

Obras de Antoni Parera Fons, Antón García Abril, Maurice Ravel y Gerald Finzi. Daniel Heide, piano. Teatro de La Zarzuela, 13 de febrero de 2024.

Para su presentación en el Ciclo de Lied del CNDM y del Teatro de La Zarzuela, el barítono José Antonio López escogió un programa exigente. Y no porque no resultara atractivo, que lo era, y mucho, sino sobre todo por presentar obras desconocidas, o bien por ser de estreno absoluto, como el ciclo de Antonio Parera Fons, o bien porque la casi militante antimodernidad de su autor —caso de Gerald Finzi— lo ha relegado, muy injustamente, a los márgenes de lo que se escucha y se aprecia, o se dice que se aprecia. Su ciclo de canciones sobre motivos de Shakespeare constituyen un buen reflejo de su música, luminosa, delicada, poética, elegíaca, sin tristezas ni nostalgias, muy pendiente de la precisa articulación del texto.

"José Antonio López, con una voz de muy hermoso timbre varonil, capaz de dulzuras insospechadas, con subidas nada forzadas al agudo y un uso ocasional, y bien calibrado, del falsete"

López, con una voz de muy hermoso timbre varonil, capaz de dulzuras insospechadas, con subidas nada forzadas al agudo y un uso ocasional, y bien calibrado, del falsete. Y si a Finzi le gustaban los retos que le planteaban los poemas difíciles de poner en música, otro tanto se puede decir de Parera Fons y su selección de algunas piezas de La voz a ti debida, de Pedro Salinas, para su precioso ciclo de siete canciones, con prólogo de Garcilaso. José Antonio López, que ha protagonizado su última ópera, conoce bien la obra del compositor mallorquín y cómo esta recrea con libertad absoluta, pero con un muy preciso respeto al texto (nada fácil de poner en música). Y traslada la imaginación del compositor a la recreación musical, con una espontaneidad nada fingida, como si estuviera descifrando las canciones por primera vez. Gran interpretación, en un estreno memorable.

Las Canciones de Valldemosa de Antón García Abril resumen la inspiración siempre melódica del gran músico, y la finura en el tratamiento tímbrico y rítmico —recuerdos de la libertad de Chopin—, que requiere del cantante una especial concentración y un cuidado exquisito, un reto muy bien solventado por López que lució un fraseo de gran elegancia. Abrió y cerró el recital Ravel, con los maravillosos retratos de animales de Histoires naturelles, un conjunto de mélodies que subliman y al mismo tiempo contradicen el género, con un humor característico, como uniendo la tradición de los moralistas francesas a los giros populares del café-concert. Desde el primer momento, se pudo apreciar en José Antonio López la variedad de colores, la justísima prosodia y la capacidad para unir el humor burlón a la simpatía.

Las tres canciones de Don Quichotte à Dulcinée, con sus acentos hispanos —de la guajira a la jota—, y su sublime idealización de la materia musical española, dieron la ocasión al barítono de evocar desde dentro la luminosidad del mundo que Ravel evoca con tanta inteligencia. Un gran recital, que podía haberse extraviado en las medias voces brumosas y resultó, en cambio, una lección de claridad, precisión y sugestión poética. Fabuloso el acompañamiento del gran Daniel Heide, siempre atento a su compañero y siempre artista en obras de tanta exigencia. Para agradecer los muchos aplausos, los dos músicos ofrecieron una versión a media voz, sobrecogedora, de la Nana de Manuel de Falla.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL