Joan Manén ante la nueva creación

Barcelona

02 / 10 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Ketevan Kemoklidze / operaactual.com Ketevan Kemoklidze interpretó 'Four songs in red', de Marc Migó © Giorgi TSAAVA
David Alegret / operaactual.com David Alegret cantó en el Concierto de clausura del Año Manén © Festival Castell de Peralada / Miquel GONZÁLEZ
Júlia farrés-Llongueras / operaactual.com Júlia Farrés-Llongueras interpretó 'Tríptic' de Lamote de Grignon en el Palau

Palau de la Música Catalana

Concierto de clausura del Año Joan Manén

Obras de Manén, Migó y Lamote de Grignon. Júlia Farrés Llongueres, soprano. Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano. David Alegret, tenor. Kalina Macuta, violín. Sergi Pacheco, piano. Orquestra del Reial Cercle Artístic de Barcelona. Dirección: Néstor Bayona. 30 de septiembre de 2021.

El gran violinista catalán Joan Manén (1883-1971) mantuvo una intensa actividad compositiva paralela a su brillante carrera como instrumentista llegando a escribir tanto óperas como ballets, sinfonías, poemas sinfónicos, conciertos, música de cámara, obras corales y canciones, por citar solo parte de su legado. Precisamente el objetivo de la Associació Joan Manén (AJM) durante este año, en el que se ha conmemorado el 50º aniversario de la muerte del músico, ha sido, y sigue siendo, el de reivindicar esta faceta compositiva. Con este Concierto de Clausura del Año Manén ha culminado un periodo de intensa actividad por parte de la AJM y ha servido no solo para escuchar algunas de sus composiciones, sino, también, para contrastarlas con obras de nueva creación a cargo del jovencísimo compositor catalán Marc Migó. Un programa que se completaba con un bello tríptico vocal de Ricard Lamote de Grignon.

Las obras de Manén interpretadas fueron el Concertino para violín y sus Quatre cançons populars catalanes con arreglo para cuerdas y arpa. El Concertino cerró el concierto a modo simbólico, pues el mismo Manén definió esta obra, escrita a principios de los sesenta, como su canto del cisne y fue la única de sus composiciones para violín que nunca llegó a tocar en público. En esta ocasión la obra fue interpretada por Kalina Macuta de manera brillante en lo que fue el punto álgido de la velada. Con una calidad de sonido deslumbrante y fraseo impecable, la violinista firmó una versión de referencia de la que quedará constancia en la grabación de la misma obra que, a través de la AJM, ha hecho recientemente para el sello Toccata Next.

El tenor David Alegret, por su parte, fue el encargado de interpretar las Quatre cançons populars catalanes que estrenara Francesc Viñas en 1918. Alegret es un especialista en el género liederístico catalán, repertorio que ha grabado en innumerables ocasiones y que ha ayudado a difundir. Su experiencia en este campo se impuso y, además, el tenor se mostró en buena forma vocal, con un centro que corre con gran facilidad por toda la sala. Por el contrario, se puso de manifiesto una extensión limitada, especialmente en una franja aguda con poco brillo, así como una excesiva atención a la partitura que restó algo de frescura a su interpretación teniendo en cuenta de que se trataba de canciones populares.

"Migó construye, con 'Four songs in red', un ciclo de evidente impacto dramático, utilizando gran variedad de recursos expresivos y combinando diferentes estilos musicales de manera orgánica"

En estas dos obras de Manén, las únicas del programa, fue en las que más se lució la Orquestra del Reial Cercle Artístic de Barcelona, fundada en su día por Enric Granados. Dirigida por Néstor Bayona, la formación mostró una sección de cuerdas compacta, buen trabajo de acompañamiento en las canciones y fluido diálogo en el Concertino de Manén.

En cambio, Bayona tuvo más dificultades para mantener equilibrados los planos sonoros en el resto de un programa, especialmente en las obras de Marc Migó, con abundante presencia de metal y percusión, pero también con el delicioso Tríptic sobre poemas de Rabindranath Tagore de Ricard Lamote de Grignon. Una obra de tintes impresionistas y orientalistas muy inspirada que tuvo en Júlia Farrés-Llongueras a una intérprete adecuada por voz y estilo. Pese a ello, su interiorizada versión chocó con una respuesta orquestal demasiado densa que hizo inaudible, por momentos, el discurso vocal.

Nacido en 1993, Marc Migó está en los inicios de lo que parece ser una brillante carrera compositiva. Muestra de ello es Four songs in red, obra con la que ganó la prestigiosa Georg Enescu International Competition y que tuvo, en este concierto, su estreno europeo tras interpretarse por primera vez, hace unos pocos días, en Nueva York. A partir de textos del libro Tiempo de segunda mano, de la escritora ucraniana Svetlana Aleksiévich, Migó construye un ciclo de evidente impacto dramático utilizando gran variedad de recursos expresivos y combinando diferentes estilos de manera orgánica, en consonancia con la diversidad de unos textos que profundizan en las diferentes percepciones personales sobre el derrumbe de la Unión Soviética. La mezzo Ketevan Kemoklidze aportó unas facultades vocales suntuosas, exhibiendo una voz de mezzo plena, brillante en todas las tesituras. Su inglés con marcado acento georgiano incluso otorgaba cierta autenticidad al relato, aunque por momentos fuese demasiado ininteligible. Le fue en contra un acompañamiento instrumental, en este caso de un ensemble poco matizado y con exceso de volumen. Unos problemas que no fueron tan evidentes en el Concertino para piano del mismo Migó que abrió el concierto, una pieza con apariencia juvenil aunque de brillante escritura, muy deudora de la obra de Ravel o Prokófiev, que encontró en Sergi Pacheco a un solista involucrado, que fraseó con gusto en el Andante y aportó ímpetu y precisión rítmica al Perpetuum mobile.

Según se anunció durante el concierto, uno de los próximos proyectos de Marc Migó está vinculado a la programación familiar del Gran Teatre del Liceu. Habrá que seguir pues, con atención, la evolución de este joven compositor que parece poseer voz propia.