Joan Magrané rinde tributo musical a la poesía de Felícia Fuster

Barcelona

13 / 09 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Mireia Tarragó / operaactual.com La soprano Mireia Tarragó en el Ateneu Barcelonès © Enric VILAGELIU
Mireia Tarragó / operaactual.com Tarragó y Pinyol interpretando la obra de Joan Magrané © Enric VILAGELIU

Ateneu Barcelonès

Recital de Mireia TARRAGÓ

Obras de Morera, Toldrà, Mompou, Magrané, Pinyol y Blancafort. Esther Pinyol, arpa. 10 de septiembre de 2021.

Como preámbulo de las festividades de la Diada Nacional de Catalunya, el Ateneu Barcelonès, en colaboración con La Fàbrica del Lied, ofreció la primera de sus citas musicales de esta temporada enmarcadas en el ciclo Casa de Compositors. Y nada más adecuado para inaugurar tal ciclo como un estreno mundial y, para más inri, de uno de los compositores españoles de trayectoria más destacada a pesar de su juventud: Joan Magrané.

El joven compositor de Reus (1988) es uno de los exponentes más brillantes de una generación de creadores que ha asumido ya con naturalidad epidérmica la tradición musical de las vanguardias (pese a lo paradójico de la sentencia) de posguerra, a menudo hoy tan denostadas. Una estética musical y unas herramientas que, en el caso de Magrané, ha absorbido a través de figuras como Agustí Charles o Beat Furrer entre otros pero que, como otros colegas actuales –a diferencia de compositores de generaciones anteriores, que se vieron atenazados por un normativismo tendente a la ininteligibilidad–, Magrané utiliza con total libertad, como vía o recurso expresivo y fuente de lirismo.

Muestra de esta forma de trabajar, de esta libertad estética, son las Quatre tankes de Felícia Fuster, la obra de Joan Magrané que se estrenó en este recital dedicado a la canción catalana del siglo XX  e interpretado por la soprano Mireia Tarragó formando dúo con la arpista Esther Pinyol. Un programa integrado por las populares Cançons de carrer, de Enric Morera, una selección de canciones de Eduard Toldrà, la tercera canción del ciclo de Frederic Mompou El combat del somni, «Jo et pressentia com la mar» y una canción de Manuel Blancafort, piezas todas ellas con arreglos para arpa de Esther Pinyol. La harpista catalana regaló también, a solo, una Fantasia per a arpa sobre «Muntanyes regalades”, la canción popular catalana.

"La estética de Felícia Fuster encaja como un guante con la de Magrané que, en estos cuatro tankas parece encontrar el vehículo ideal para expresarse en el género músico poético"

Pero sin duda, la pieza sobre la que pivotaba el programa era la nueva creación de Magrané. Cuatro reconcentradas versiones de los ya de por sí reconcentrados poemas de la poeta catalana Felícia Fuster, de quien este año se conmemora el centenario del nacimiento. Como toda su generación, la trayectoria vital de Fuster se vio condicionada tanto por la Guerra Civil como por la Segunda Guerra Mundial, circunstancias que la llevaron a vivir a París, donde residió hasta el final de sus días. Su producción poética es tardía y se produce en paralelo a su vocación plástica, elemento que se pone claramente de manifiesto en estos textos de inspiración japonesa, auténticas miniaturas, origamis poéticos de precisión y belleza singulares.

Una estética que encaja como un guante con la de Magrané que, en estos cuatro tankas parece encontrar el vehículo ideal para expresarse en el género músico poético, tanto a través del brillante tratamiento del arpa como del arco melódico y los recursos de la voz. Especialmente en las dos últimas piezas, la radicalmente apasionada «Breu», un torrente incontenible de emoción amorosa, y la final, titulada «Lluny», de un tratamiento vocal pleno de delicadeza y matices, se pudo apreciar al Magrané más inspirado.

Fue también con las Quatre tankes de Felícia Fortuny en las que más se lució y más implicada se mostró la soprano Mireia Tarragó, que cantó con suma corrección durante todo el recital aunque un tanto encorsetada a nivel expresivo. No caben dudas sobre su atractiva voz de soprano lírica y la elegancia de la línea vocal, pero en este programa adoleció de variedad de colores, de expansión lírica y de diferenciar estilos tan opuestos como los de Morera y Mompou, por poner un ejemplo. Esther Pinyol, a su vez, asumió en exceso un rol de acompañante, quedando demasiado en segundo plano tanto a nivel expresivo como sonoro. Una lástima, porque su calidad se puso claramente de manifiesto tanto en las piezas de Magrané como en su Fantasia* Antoni COLOMER, crítico de ÓPERA ACTUAL