Javier Camarena conquista en la clausura del Festival de Peralada

Peralada

02 / 08 / 2021 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 4 min

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camarena peralada / operaactual.com Javier Camarena y el director Riccardo Frizza © Festival Castell de Peralada / Miquel GONZÁLEZ
Javier Camarena y el director Riccardo Frizza © Festival Castell de Peralada / Miquel GONZÁLEZ

Festival Castell de Peralada

Recital de JAVIER CAMARENA

Gala de clausura del 35º aniversario del Festival

Obras de Bizet, Delibes, Mozart, Donizetti y Puccini. Simfònica i Cor del Gran Teatre del Liceu. Dirección: Riccardo Frizza. 1 de agosto de 2021.

Ciertamente siempre es un reto interpretar música clásica al aire libre, sin micros ni altavoces y con la resonancia seca de un espacio abierto. Así sucede en el escenario del Festival Castell de Peralada, situado en un entorno sin duda mágico y nobiliario, pero expuesto a los ruidos del entorno y a la áspera acústica de la intemperie. Sin embargo, el tenor Javier Camarena, acompañado por el Cor y la Simfònica del barcelonés Gran Teatre del Liceu, con Riccardo Frizza a la batuta, superó con creces los escollos de un auditorio sin paredes impresionando con su impecable voz hasta la última fila de la platea. Incluso tuvo que lidiar con una meteorología amenazante, que amagaba lluvia por momentos y que obligó a la mayoría de espectadores a hacer crujir los chubasqueros de plástico que ofrecía la organización ante la paciencia del tenor.

En tales condiciones, cabe destacar todavía más el mérito inequívoco de la interpretación de Camarena, que lució su mejor paleta de agudos en el repertorio belcantista y ostentó finura y elegancia en sus incursiones a la ópera francesa. La Simfònica y el Cor del Liceu, por su parte, respondieron excelentemente a la flexibilidad de dinámicas moldeables que demandaba Frizza, con una sonoridad compacta e intervenciones solistas de mucho nivel, en diálogo con el tenor, a quien los conjuntos ya conocen perfectamente después de actuar durante semanas en las representaciones de la Lucia di Lammermoor liceísta. Una buena muestra de la altura sinfónica y coral de la formación quedó patente en la primera introducción con coro de Lakmé de Leo Delibes, bucólica y expresiva.

"En los fragmentos donizettianos Camarena alardeó sus mejores virtudes como especialista del género, siempre cómodo en el artificio y el desafío, así como suave y atento en los 'pianssimi'"

La presentación de Camarena fue la escena «Prendre le dessin d’un bijoux» de la misma ópera, con una tesitura aguda, volátil y continuada que el cantante bordó sin estridencias y con la misma dulzura que el clarinete cantante. Todavía sin el instrumento templado, el tenor se enfrentó a la difícil aria de Les pêcheurs de perles de Bizet –«A cette voix quel trouble», con la que sufrió levemente en las notas más punzantes, sin que el público dejara de reconocer con aplausos su ardor. El Don Pasquale francés de Donizetti condujo la transición hacia el bel canto italiano, de la mano de la bella romanza «Com’è gentil», que Frizza y Camarena moldearon con rubati retenidos en vilo y un ligero descontrol en el fiato de la nota final del tenor. En los siguientes fragmentos donizettianos, el intérprete alardeó de sus mejores virtudes como especialista del género, siempre cómodo en el artificio y el desafío, así como suave y atento en los pianssimi de más sensibilidad.

Orquesta y solista pasaron de Donizetti a la depuración de Mozart, ofreciendo la obertura fugada de Die Zauberflöte y un fragmento de la inocente y primigenia Die Enführung aus dem Serail, para volver nuevamente a la ópera masónica, con un impetuoso Tamino, ensayo del rol que debutará la próxima temporada en el Liceu. La actuación sinfónico-coral más celebrada fue el coro a bocca chiusa –que realmente fue con una sutil u a causa de la mascarilla– de la Madama Butterfly pucciniana, con bellísimo solo de viola. Siguiendo con Puccini, Camarena cantó por primera vez «Che gelida manina» de La Bohème, en la que solventó impresionantemente un primer do de pecho, preludio del éxtasis final de la opulenta Fille du régiment, cátedra definitiva del tenor.

Para terminar la velada que concluía el festival, con el público de pie, llegaron dos bises verdianos ­–«La donna è mobile» y el coro «Va, pensiero»–, además del emotivo bolero Contigo en la distancia dedicado a su familia, invitada en Peralada.  * Aniol COSTA-PAU, redactor de ÓPERA ACTUAL