CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Japón estrena el 'Guillaume Tell' rossiniano
Tokio
New National Theatre
Rossini: GUILLAUME TELL
Nueva producción
Gezim Mishketa, René Barbera, Olga Peretyatko, Yoko Yasui, Junko Saito, Hidekazu Tsumaya, Yasuhiro Yamamoto, Shingo Sudo, Taiki Tanaka, Toshiaki Murakami, Hiroyuki Narita. Dirección musical: Kazushi Ono. Dirección de escena: Yannis Kokkos. 20 de noviembre de 2024.
La última ópera de Rossini, Guillaume Tell, se representó por fin en el New National Theatre de Tokio. Es la primera vez que la ópera completa se representa en Japón con su libreto original en francés. El director artístico del NNTT, Kazushi Ono (ver entrevista en este enlace), estuvo en el podio y la nueva producción corrió a cargo de Yannis Kokkos y su equipo, presentando al pueblo suizo en armonía con la naturaleza, con una bella escenografía y un vestuario basado en diseños simbólicos en tonos azules. La escena de la manzana es sencilla, pero funciona, mientras que la coreografía de Nathalie Van Parys, mixta en géneros, resulta efectiva, especialmente en el primer acto, a cargo de excelentes bailarines. En el coro final del cuarto acto se proyectó en el fondo del escenario la imagen de un edificio bombardeado de una de las guerras actuales para mostrar la conexión de la ópera con el presente. En esta representación, Mathilde también apareció en el último acto, pero no se unió al coro final de los suizos y se la pudo ver sola ascendiendo por la carretera inclinada en la distancia.
El aspecto musical de la producción, con la Tokyo Philharmonic Orchestra en el foso, fue de primera clase: el maestro Ono no es un director especialmente rossiniano, pero, como gran músico, abordó la ópera con fantásticos resultados creando una profunda conexión entre la música y el drama como por ejemplo, cuando las trompas en el segundo acto sonaron como el destino en el momento en que Arnold es informado por Walter de que su padre ha muerto, o con ese murmullo de las cuerdas y las maderas que representan la naturaleza. La arquitectura musical de la obra en su conjunto resultó siempre convincente.
El papel de Guillaume fue interpretado por Gezim Mishketa: su voz y su interpretación expresaron muy bien el papel de Tell. René Barbera es un tenor que ya ha cantado con éxito las óperas cómicas de Rossini en Tokio, pero su Arnold (en su debut) fue excepcional, con brillantes notas agudas, técnica vocal y un canto refinado pero apasionado. La Mathilde de Olga Peretyatko evoca a una mujer independiente y, en el aria del segundo acto “Sombre forêt”, hubo momentos de desajuste con la orquesta, pero demostró su virtuosismo en el pianissimo final; sus notas agudas fueron hermosas y su canto de coloratura del tercer acto fue hábil.
Asimismo, Yoko Yasui como Jemmy apostó por movimientos enérgicos y agudos sonoros; Junko Saito como Hedwig mostró una voz de timbre cálido y provocó lágrimas cuando intentó seguir a Tell en el cuarto acto; Hidekazu Tsumaya, como Gesler, aprovechó al máximo su imponente presencia y cantó con un estilo límpido; Yasuhiro Yamamoto, en el papel de Ruodi, demostró una hermosa voz de buena impostación; Shingo Sudo, como Walter, cantó y actuó con virilidad; y, finalmente, Taiki Tanaka, defendiendo a Melchtal, hizo gala de una voz aún joven pero musical y de gran porvenir.
Ciertamente, hay muchos personajes en Guillaume Tell, pero el papel más importante en esta ópera es el del coro: dirigido por Kyohei Tomihira, el conjunto estuvo suntuoso en todas sus intervenciones con un perfecto dominio del canto francés. El teatro, abarrotado, les dedicó generosos aplausos. * Mika INOUCHI, corresponsal en Tokio de ÓPERA ACTUAL
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