Viejas joyas en La Scala, pero con savia nueva

Milán

20 / 09 / 2021 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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italiana-scala-operaactual (1) Roberto de Candia y Gaelle Arquez © Teatro alla Scala / Marco BRESCIA & Rudy AMISANO
italiana-scala-operaactual (2) Una escena de la producción de Jean-Oierre Ponnelle y Grischa Asagarof © Teatro alla Scala / Marco BRESCIA & Rudy AMISANO

Teatro alla Scala

Rossini: L'ITALIANA IN ALGERI

Gaelle Arquez, Carlo Lepore, Maxim Mironov, Roberto de Candia, Giulio Mastrototaro. Dirección musical: Ottavio Dantone. Dirección de escena: Jean-Oierre Ponnelle / Grischa Asagarof. 13 de septiembre de 2021.

Un ciclo de tres títulos rossinianos incluye el Festival Rossini propuesto por el Teatro alla Scala para el final de verano y principios de otoño bastante densos de actividades. A L’Italiana in Algeri seguirán Il barbiere di Siviglia e Il Turco in Italia, todos con montajes ya conocidos.

Este de Jean-Pierre Ponnelle de L’Italiana se remonta a 1973 y remite a la memoria pasadas interpretaciones históricas con protagonistas como Teresa Berganza, Marilyn Horne y Lucia Valentini-Terrani. Alguien hubiera podido desear que cediera el paso a producciones más actuales y, probablemente actualizadas. Pero son muchos más los que piensan que aun tratándose del teatro que en Italia puede disponer de mayores aportaciones públicas y privadas, es beneficioso reponer este tipo de espectáculos perfectos que llevan 50 años funcionando y que siempre tendrán de su lado al público –lo vea o no por primera vez– contribuyendo además en el aspecto económico a que, atendiendo a las circunstancias provocadas por la pandemia, se puedan reducir los gastos.

"Muy bien el Taddeo del barítono Roberto De Candia, cantado con 'morbideza'  y con una gran facilidad para el 'sillabato' a cuyos méritos hay que añadir el de una vis cómica  regulada con inteligencia"

La reposición de Grischa Asagarof, con la colaboración de Lorenza Cantini y la revisada luminotecnia de Marco Filibeck, puede que no brille por su originalidad, pero lo único que cabe exigirle es que reproduzca fielmente las indicaciones de Ponnelle, y esto se ha hecho a conciencia. Musicalmente la dirección de Ottavio Dantone, que fue objeto de alguna muestra de disconformidad el día de la segunda representación, resultó decepcionante, descoordinada en los tempi, más precipitados que vivaces, y con una rítmica poco consistente, especialmente en los dúos. Correcta la orquesta, aunque con algunos excesos dinámicos y un protagonismo excesivo de la percusión, y muy bien el coro masculino preparado por Alberto Malazzi.

Mejor fue el resultado de la aportación masculina que femenina en el apartado vocal, con el muy inspirado Mustafà de Carlo Lepore a la cabeza, con su rotunda vocalidad de bajo-barítono de vigorosa proyección y su muy notable instinto histriónico. Muy bien el Taddeo del barítono Roberto De Candia, cantado con morbidezza  y con una gran facilidad para el sillabato a cuyos méritos hay que añadir el de una vis cómica  regulada con inteligencia en la mejor tradición de los bufos italianos. El Haly del barítono Giulio Mastrototaro no desentonaría en los pasajes de conjunto y en su aria del sorbetto «Le femmine d’Italia«. El Lindoro del tenor Maxim Mironov obliga una vez más al elogio de su exquisita línea de canto, la nobleza del acento y la personalidad escénica con que diseña al patético enamorado.

Óptima la contribución de las dos argelinas Zulma, la mezzosoprano Svetlina Stoyanova, y Elvira, la soprano Enkeleda Kamani, con sus brillantes Do agudos en el concertante del finale primo. Decepcionó Gaelle Arquez en el papel de Isabella; posee una buena presencia escénica y una apreciable voz de soprano falcon que no de la contralto rossiniana que la parte requiere, la cual parecía un poco vacía en el centro y artificiosa en el grave, pero sobre todo iba escasa de la sensualidad y la picardía indispensables para toda Italiana que se precie y que en el pasado han sabido traducir incluso intérpretes que no tenían en principio la necesaria ligereza escénica para hacerlas creíbles, como en los casos de la inimitable Horne o incluso de la poderosa Podles.  * Andrea MERLI, crítico en Milán de ÓPERA ACTUAL