Inauguración heroica de la temporada

Oviedo

26 / 10 / 2020 - Diana DÍAZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Un instante del recital de Ingela Brimberg con la Oviedo Filarmonía © Oviedo Filarmonía

Auditorio Príncipe Felipe

Recital de INGELA BRIMBERG

Inauguración de la temporada

Ingela Brimberg, soprano. Oviedo Filarmonía. Dirección: Lucas Macías Navarro. 24 de octubre de 2020.

El Auditorio de Oviedo arrancó una nueva temporada con la presentación de Ingela Brimberg, soprano dramática de referencia sobre las tablas teatrales, en un concierto con Oviedo Filarmonía y bajo dirección de su actual titular, Lucas Macías Navarro. Y heroica es cualquier inauguración de un ciclo de estas características, como los Conciertos del Auditorio de Oviedo, en un momento en el que se reactivan medidas restrictivas ante el avance de la pandemia, y el sector cultural debe unir fuerzas ante la necesidad de que la música y las artes permanezcan en actividad.

En cuanto al programa, es imposible no caer hechizado ante las Cuatro últimas canciones (Vier letzte Lieder) para soprano y orquesta de Richard Strauss, un ciclo que supuso la conclusión de la vida artística del compositor alemán.

"La soprano Ingela Brimberg fue quien cantó en Oviedo a esa despedida de la vida, como si, junto a Oviedo Filarmonía, ofreciese una compañía amable y lúcida, ante la llegada de la eternidad"

La soprano Ingela Brimberg fue quien cantó en Oviedo a esa despedida de la vida, como si, junto a Oviedo Filarmonía, ofreciese una compañía amable y lúcida, ante la llegada de la eternidad. Las Cuatro últimas canciones trasmiten la delicadeza del fin de una existencia; una existencia casi extinguida, que sin embargo atesora un corazón denso y bien formado con la experiencia de la vida. Así se escucha en esta obra de Strauss: último capítulo de la literatura lírica postromántica.

El ciclo se abre con «Primavera» («Frühling»), el primero de los tres poemas de Hermann Hesse a los que Strauss puso música. En esta primera parada la voz mostró un despliegue importante de medios ante la serena aceptación del destino. Brimberg invitó al público a este paseo sublime hacia la eternidad con su fraseo de factura generosa, y entre el abrazo embriagador de la orquesta, para introducir suavemente, sin miedos, en el viaje.

La naturaleza se convierte en escenario también en «Septiembre», el siguiente Lied, como si el compositor acudiera a ella en busca de sus señas de identidad, algo típicamente romántico. En «Septiembre» hay pinceladas sombrías; es una pieza cargada de matices en la que Brimberg destacó todos los relieves con su voz carnosa. La cantante cuidó los contrastes expresivos con una continuidad de líneas de bella factura, hasta los momentos más delicados del poema. La trompa resurge y el tiempo se detuvo al final de esta página. Brimberg lució una voz de especial firmeza, con un control exquisito de sus medios vocales. Así se escuchó en «Al ir a dormir» («Beim Schlafengehen») con una parte vocal de recorrido estable y bien integrada con la orquesta, también con momentos para la reflexión del violín. Esta tercera parada de la obra fue de especial impacto y, sobre todo, «En el ocaso» («Im Abendrot»), con texto de Joseph von Eichendorff.

Esta canción, que nació separada del ciclo, la dedicó Strauss a su esposa, la soprano Pauline de Ahna. La sensación sonora fue aquí especialmente expansiva, en una especie de éxtasis sonoro donde la voz, desde los valles oscuros, se elevó para fundirse con la orquesta hasta el crepúsculo. Este final que se apaga fue estremecedor, y Macías Navarro esperó unos segundos, hasta el aliento último, para los aplausos finales.

El programa incluyó también Heiligenstadt, obra de estreno del compositor Jorge Muñiz, encargo de Oviedo Filarmonía dentro de su Proyecto Beethoven, para celebrar el 250º aniversario del compositor. Además, se escuchó la Sinfonía Nº 8 en Sol mayor, Op. 88 de Antonín Dvorák, sinfonía que encierra recursos originales y novedosos, a pesar de su sencillez aparente. Que la música no se apague.