Gatti renueva a Verdi

Roma

19 / 06 / 2021 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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il trovatore roma / operaactual.com Una escena de la producción de Lorenzo Mariani © Teatro dell'Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
il trovatore roma / operaactual.com Una escena de la producción de Lorenzo Mariani © Teatro dell'Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
il trovatore roma / operaactual.com Fabio Santori y Roberto Mantegna © Teatro dell'Opera di Roma / Fabrizio SANSONI

Teatro dell'Opera

Verdi: IL TROVATORE

L'Opera en el Circo Massimo

Roberta Mantegna, Clémentine Margaine, Fabio Sartori, Christopher Maltman, Marco Spotti, Marianna Mappa. Dirección.: Daniele Gatti.  Dirección de escena: Lorenzo Mariani. Circo Massimo, 15 de junio.

Lo más logrado de este Trovador fue la dirección musical de Daniele Gatti, quien trabajó la partitura con una mirada libre, sin hacer referencia a la vieja tradición, consiguiendo que la música de Verdi se revelase con una luz nueva, especialmente en las páginas más originales como el preludio, la escena de Azucena y los gitanos al principio de la segunda parte o el Miserere. No buscó, sin embargo, la novedad a toda costa y por tanto el resultado no fue en apariencia distinto del habitual. Cada nota, no obstante, aparecía perfectamente calculada y no se caía en momento alguno en la rutina. Gatti, además, no pareció sentirse disminuido cuando tuvo que limitarse a  acompañar a los cantantes, cosa que hizo con suma atención y sabiendo perfectamente que la orquesta no juega siempre un papel protagonista aunque sí resulta esencial para el resultado dramático.

Con toda seguridad Fabio Sartori se halla más cerca de los tenores estentóreos de la época en que Verdi concebía al joven poeta enamorado que es Manrico. Pero ello no es suficiente para ser el personaje ideal, pues hay momentos en que acusó falta de seguridad, redujo los adornos en «Ah, sí, ben mio» y, en la Pira, suprimió el incongruente agudo final que ha impuesto la tradición. El fraseo pareció plano y la expresión débil, defectos ambos muy graves tratándose de Verdi. No obstante hay que tener en cuenta que la acústica del Circo Massimo no es precisamente favorable para las voces y que la amplificación no estaba bien calibrada.

"Roberta Mantegna canta con corrección su maravillosa escena de salida, esencialmente lírica y por tanto perfectamente adecuada para sus condiciones vocales, pero la expresión tiende a la monotonía"

Roberta Mantegna cantó con corrección su maravillosa escena de salida, esencialmente lírica y por tanto adecuada para sus condiciones vocales, pero la expresión tendió a la monotonía y al tono lamentoso. Subió enteros, sin embargo, al final, cuando consiguió asumir un mayor dramatismo. El barítono Christopher Maltman tiene una voz interesante que no estrictamente verdiana, y como intérprete resulta desigual, acudiendo de vez en cuando a forzamientos ajenos al estilo para «hacerse el malo», pero ofreció delicados matices en su extática aria del segundo acto y consiguió que su dúo con Leonora se convirtiera en uno de los momentos de mayor tensión de la velada.

Clémentine Margaine entró en escena con un «Stride la vampa» de antología pero no volvió a alcanzar el mismo nivel aun manteniéndose como una apreciable Azucena. Sin mácula el Ferrando de Marco Spotti y digna de mención la Inès de una muy joven Marianna Mappa, voz importante que se está formando en el proyecto fábrica del teatro romano.

Lo mejor de la puesta en escena fueron las imágenes en vídeo proyectadas en la gran pantalla que cerraba el enorme escenario; apenas unos celajes nocturnos y tempestuosos, pero que conseguían crear la atmósfera de la ópera, mientras la dirección de Lorenzo Mariani se limitó a mantener prácticamente inmóviles a los personajes y los elementos escénicos de William Orlandi se reducían a cuatro mesas y a algún que otro taburete.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL