CRÍTICAS
NACIONAL
Ian Bostridge y la espiritualidad de Britten
Granada
Festival Internacional de Música y Danza de Granada
Recital de IAN BOSTRIDGE
Obras de Falla, Bach y Britten. Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano. Tim Morgan, contratenor. Mauro Borgioni, barítono. Julius Drake, piano. Patio de los Ayarres, 2 de julio de 2025.
El Patio de los Arrayanes de la Alhambra fue el escenario escogido para el segundo de los recitales programados por el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, esta vez de la mano del tenor británico Ian Bostridge acompañado al piano por Julius Drake. El formato propuesto por el cantante incluía en la primera parte la participación de la mezzosoprano Ketevan Kemoklidze, el contratenor Tim Morgan, el barítono Mauro Borgioni y un conjunto conformado por violín, viola, violonchelo, flauta y trompa, con profesores de la Orquesta Ciudad de Granada y de la Filarmónica de Málaga. El tenor inglés proponía un programa decididamente espiritual organizado en tres bloques y un prólogo de Manuel de Falla, en el centenario del estreno de Psyché, interpretado con serena profundidad y delicado gusto musical por la mezzosoprano Ketevan Kemoklidze. Un nuevo guiño que bien puede atribuirse al director del Festival, Paolo Pinamonti, especialista en la obra del compositor andaluz.
Tras el prólogo, el primero de los bloques estuvo confiado al barítono Mauro Borgioni, centrado ya en el gran protagonista de la noche, Benjamin Britten. El compositor inglés realizó una serie de arreglos extraídos del Musikalisches Gesangbuch (1736) de Bach, con los que el polifacético Bostridge fue introduciendo el plato fuerte de la velada. Borgioni abordó cinco números con una emisión cuidada en el fraseo, la articulación y una esmerada dicción, apoyado desde el teclado por el gran Julius Drake, sin duda uno de los artífices del ambiente íntimo y meditativo que caracterizó el recital.
En las interesantes notas al programa firmadas por Luis Gago se destaca la espiritualidad de Britten, y también se señala cómo el compositor aprendió a poner música a la poesía inglesa, reconociendo a Hernry Purcell como su maestro. En este sentido, Ian Bostridge propuso una selección de arreglos del compositor barroco interpretados con cierta duda por el contratenor Tim Morgan, quien dejó en evidencia la fragilidad técnica de su interpretación. Aun así, desde su más que cuestionable versión de la popular “Music for a while”, de la música incidental compuesta en 1692 para la obra teatral Oedipus, el cantante inglés fue ganando en confianza hasta llegar al último bloque temático, donde sí brillaría.
Y tras este particular viaje interior a la reveladora espiritualidad de Britten, el plato fuerte del concierto fue Canticle, un grupo de cinco números compuestos entre 1947 y 1974, donde destaca la sorprendente unidad formal. En esta sección el tenor Ian Bostridge, apoyado vocalmente por Morgan, por el omnipresente piano de Drake y por la trompa solista, dio vida a lo que fue una combinación de formas e instrumentos que permitió destacar la madurez técnica y vocal del cantante inglés. A lo largo de algo más de una hora Bostridge fue desgranando, número a número, las cinco piezas que conforman el ciclo destacando especialmente, por su fuerza dramática e interpretativa, Abraham and Isaac, sin duda el momento más profundo de un programa irrepetible. * Alejandro FERNÁNDEZ, corresponsal en Granada de ÓPERA ACTUAL
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