'I Cenci', voz y texto en La Bienal

Venecia

02 / 10 / 2020 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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'I Cenci' en Venecia, con una mínima escenificación © Biennale Musica

Biennale Musica

Giorgio Battistelli: I CENCI

Roberto Latini, Anahi Traversi, Elena Rivoltini, Michele Rezzonico. Dirección: Marco Angius. Dirección de escena: Carmelo Rifici. Teatro Goldoni, 27 de septiembre de 2020.

El Festival de Música Contemporánea de la Bienal de Venecia se inauguró con un concierto en honor del compositor español Luis de Pablo, premiado con el León de Oro, al que ha seguido esta escenificación de I Cenci, una ópera de Luigi Battistelli estrenada en Londres en 1997 y que puede contarse entre las pocas obras líricas de las últimas décadas con un gran número de representaciones y que sigue ofreciéndose con frecuencia. Está inspirada en un tenebroso suceso ocurrido en Roma en 1598 que supuso la muerte del conde Francesco Cenci por obra de su esposa, su hijo y su hija Beatrice. Ni siquiera la relación de vejaciones y actos violentos  que el cruel Francesco había ejercido durante años sobre ellos (Beatrice fue repetidamente violada por él)  pudo salvar a los autores de la condena a muerte. El hecho ha inspirado durante siglos a poetas y escritores como Shelley, Stendhal y Dumas, y en 1934 Antonin Artaud lo convirtió en la tragedia Les Cenci, el primer ejemplo del Teatro de la Crueldad sobre el que él mismo había teorizado.

"Battistelli confirma ser uno de los compositores actuales con mayor sentido del texto, capaz de implicar con su música a un público que no se limita a los seguidores de la creación contemporánea"

Battistelli eliminó del texto de Artaud muchas de sus redundancias y exageraciones, confiándolo a cuatro actores y dando por sentado que aquellos actos horribles no eran idóneos para el canto. La violencia y la crueldad de cuanto sucede en escena van, por tanto, exclusivamente a cargo de la orquesta sobre la base de una coloración áspera, violenta y oscura que, sin perderse en excesos fónicos, refuerza la carga dramática del argumento de modo contenido y esencial. Battistelli confirma con esta obra ser uno de los compositores actuales con mayor sentido del texto, capaz de implicar con su música de estilo absolutamente moderno a un público que no se limite a los seguidores de la creación contemporánea.

La música de Battistelli es intrínsecamente teatral, pero ello no justifica que la representación escénica quede reducida a lo meramente superfluo como ha decidido para su montaje el director escénico Carmelo Rifici, que se ha limitado a situar a los actores, siempre inmóviles detrás de sus atriles, en un escenario absolutamente vacío mientras dos pequeñas  pantallas situadas en lo alto reproducían la imagen de un gran palacio que posiblemente debía representar el castillo de los Cenci, pero que más bien recordaba el moderno hotel de The Shining (El resplandor), aunque a diferencia de la película de Kubrick, no sugería nada inquietante o pavoroso, como no fuese la aparición de una especie de hombre mono bastante inocuo (cuando no ridículo), que se supone debería sugerir un paralelismo entre la historia de Beatrice y su perverso padre con el muy distinto tema de la bella y la bestia, en nada afín a los atroces hechos que se narran en la ópera. Muy bien, en cambio, la dirección musical de Marco Angius al frente de los jóvenes instrumentistas del Ensemble 900 de Lugano.