Humor, amor y muerte con Puccini y Ravel

Valencia

28 / 04 / 2025 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

puccini ravel La producción de 'L'heure espagnole' de Moshe Leiser y Patrice Caurier © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
puccini ravel La producción de 'Gianni Schicchi' de Moshe Leiser y Patrice Caurier © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
puccini ravel La producción de 'Gianni Schicchi' de Moshe Leiser y Patrice Caurier © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
puccini ravel La producción de 'L'heure espagnole' de Moshe Leiser y Patrice Caurier © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Puccini: GIANNI SCHICCHI / Ravel: L'HEURE ESPAGNOLE

Nueva producción

Eve-Maud Hubeaux, Iván Ayón Rivas, Mikeldi Atxalandabaso, Armando Noguera, Manuel Fuentes, Ambrogio Maestri, Marina Monzó, Elena Zilio, Holly Brown, Damian Augusto Fernández, Giacomo Prestia, Bryan Sala, Laura Fleur, Tomeu Bibiloni, Daniel Gallegos, Irakli Pkhaladze, Javier Agudo. Orquesta de la Comunitat Valenciana. Dirección de escena: Moshe Leiser y Patrice Caurier. Dirección musical: Michele Spotti. 25 de abril de 2025.

El Palau de Les Arts estrenó este nuevo montaje, en coproducción con el Teatro de La Maestranza, de L’heure espagnole y Gianni Schicchi firmada por Moshe Leiser y Patrice Caurier (ver previa en este enlace) aunando dos obras de estéticas y estilos musicales distintos que funcionan bien al ofrecerse en conjunto. Entre ambas hay cierta conexión, totalmente casual, pues en la ópera de Ravel se cita a Boccaccio y en la de Puccini a Dante remitiéndose en ambas a la gran literatura florentina del siglo XIV. Además, los repartos que exigen son prácticamente compatibles, de hecho solo uno de los intérpretes de L’heure espagnole no actuó en Gianni Schicchi.

Leiser y Caurier presentaron dos propuestas separadas sin intentar proponer una conexión escénica entre ambas óperas. En Ravel se apuesta por una estética más irreal, con un espacio doméstico realizado por Alain Lagarde con unas paredes y un techo decorado con una especie de estampado y la figura de un gran toro como protagonista. Con inteligencia resuelven magníficamente cómo los personajes se van ocultando en los relojes. La estética se pliega bien a los colores de Ravel y a la historia desenfadada, pero también evocadora, que Franc-Nohain construye. En cuanto a Gianni Schicchi, la acción se desarrolla en un espacio más realista, una habitación de hospital con una ventana que mira al espléndido Duomo de Florencia; en este espacio se consigue desarrollar la historia con simpatía y modernidad estética y dramática en una propuesta inteligente y dinámica. El resultado es una conjunción feliz que conduce por mundos distantes pero con una común actitud desenfada ante la vida, el amor y la muerte.

A nivel musical, el gran triunfador fue Michele Spotti: el joven director italiano se enfrentaba a dos obras nada fáciles, aunque contaba como aliada a la siempre brillante Orquestra de la Comunitat Valenciana cuya calidad es una garantía en obras que tienen en la riqueza instrumental y tímbrica uno de sus principales atractivos. El maestro dirigió con precisión y claridad haciendo gala de una impecable técnica; al respecto destacó la conjunción con la escena y el foso, algo que no es fácil especialmente en Gianni Schicchi, pues el maestro supo cuidar las dinámicas y el entendimiento entre orquesta y cantantes. Solo cabría una sugerencia, y es que en Ravel la sonoridad fue demasiado estándar y sería deseable un color más francés.

"Marina Monzó fue una Lauretta encantadora en lo escénico, caracterizada como una especie de adolescente rebelde, y a nivel vocal deslumbró por la frescura de su voz"

En L’heure espagnole la gran triunfadora fue Eve-Maud Hubeaux, quien dibujó una Concepción de gran carácter y sentido idiomático gracias a todo tipo de inflexiones vocales con las que firmó una interpretación rica en matices. Una de las grandes sorpresas de la velada, tanto como Gonzalve en la obra de Ravel como interpretando a Rinuccio en la de Puccini, fue Iván Ayón Rivas: el tenor peruano deslumbró con su voz gracias a una impecable técnica, especialmente en el registro agudo, y la riqueza armónica de su timbre; sí, impresionó en el agudo, pero convenció también en el centro donde la voz suena con cierta anchura, además de ofrecer un timbre aterciopelado. Mikeldi Antxalandabaso fue un Torquemada de carácter y elegancia, Manuel Fuentes un Don Íñigo de gran carisma y presencia escénica y Armando Nogera un simpático Ramiro.

En Gianni Schicchi el gran triunfador del reparto fue Ambrogio Maestri, siendo un gran especialista en un rol que encarna a la perfección tanto en lo vocal como en lo escénico, destacando por la expresividad y el sentido cómico pese a que, a nivel vocal, su desempeño no pareció especialmente depurado. Marina Monzó fue una Lauretta encantadora en lo escénico, caracterizada como una especie de adolescente rebelde, y a nivel vocal deslumbró por la frescura de su voz y su exquisito gusto en su célebre aria; junto a Ayón Rivas formó una pareja ideal. Del resto del reparto destacan dos veteranas figuras que interpretaron sus roles con carisma, simpatía y sentido escénico, Elena Zilio, quien es toda una leyenda, y aquí fue una impagable Zita, mientras que Giacomo Prestia fue un Simone de gran presencia escénica y autoridad vocal.  * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }