Un estreno absoluto en homenaje al maestro Donizetti

Bérgamo

26 / 11 / 2019 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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Donizetti Un momento del montaje dirigido por Francesco Micheli © Festival Donizetti / Gianfranco ROTA
Donizetti Roberto Lorenzi interpretó al papel bufo de don Gaspar © Festival Donizetti / Gianfranco ROTA
Donizetti El Teatro Donizetti de Bérgamo, una de las sedes del Festival © Festival Donizetti / Gianfranco ROTA

Festival Donizetti Opera

Donizetti: L’ANGE DE NISIDA

Estreno absoluto de la versión escenificada

Konu Kim, Florian Sempey, Roberto Lorenzi, Federico Benetti, Lidia Fridman. Dirección: Jean-Luc Tingaud. Dirección de escena: Francesco Micheli. 21 de noviembre de 2019.

La historia es digna de las convenienze ed inconvenienze teatrali en el París de 1840, con la quiebra del Théâtre de le Renaissance y la consiguiente caída del cartel de la ópera encargada a Gaetano Donizetti, L’Ange de Nisida con libreto de los habituales Alphonse Royer y Gustav Vaez. Pero como de Donizetti se aprovecha todo, el autor recogió todo lo reciclable de la obra y lo que en ella había reciclado de la incompleta Adelaide, con unas gotas de Maria Stuarda, para confeccionar una Favorita que pese a todos los apaños no solo le quedó la mar de bien, sino que sigue siendo considerada una indiscutible obra maestra.

Para su triunfal Favorita Donizetti transforma L’Ange de Nisida y elimina el papel cómico previsto para el bufo Don Gaspar, sustituye a Sylvia de Linares por otra sevillana, Leonora, y convierte al rey de Nápoles en Alfonso X de España. La anécdota de que escribió el cuarto acto de La favorita después de una cena y mientras los invitados paseaban por el jardín es totalmente risible, puesto que ese famoso acto es prácticamente idéntico al de L’Ange de Nisida, ópera que tras su estreno en forma de concierto en el Covent Garden el 18 de julio del pasado año, encontró por fin su primera aparición escénica en el Festival Donizetti Opera de Bérgamo (Italia), en un Teatro Donizetti aún en proceso de restauración, utilizando el espacio de la platea y relegando al público a los palcos aún en construcción y a una gradería instalada en el escenario.

"La vertiente musical ha resultado brillantísima, con una muy buen dirección de Jean-Luc Tingaud, muy atento a la no fácil tarea de seguir a los cantantes, a su vez pendientes de los monitores en los momentos en que tenían que dar la espalda al director"

Esta fórmula full immersion ejerció un efecto increíble en el público, que vivió así la ópera desde dentro. Francesco Micheli, director de escena y del Festival, aprovechó toda la potencialidad del espacio, con unos pocos elementos escénicos de Angelo Sala y el colorista vestuario de Margherita Baldoni, así como el sabio diseño de luces de Alessandro Andreoli para crear un espectáculo que disponía con precisión el movimiento de los solistas y de un coro que no por verse situado en el gallinero se le vio más pasivo y que -¿por qué no?- podría servir de modelo para ulteriores experiencias.

La vertiente musical resultó brillantísima, con una muy buena dirección de Jean-Luc Tingaud, muy atento a la nada fácil tarea de seguir a los cantantes, a su vez pendientes de los monitores en los momentos en que tenían que dar la espalda al director. Tingaud logró demostrar que esta partitura, aun habiendo terminado en otro marco, tenía su propia identidad. Muy bien la Orquesta Donizetti Opera y espléndido el coro preparado por Fabio Tartari.

Un poco conocido tenor como Konu Kim dejó una impresión muy positiva por su hermosa vocalidad lírica, timbre dulce y aterciopelado, facilidad en el agudo y óptimo fraseo. La partitura le reserva dos arias, superlativa la segunda que abre el cuarto acto con el recitativo “La mâitresse du Roi” que acabará siendo el famoso “Spirto gentil” de la versión italiana. El barítono francés Florian Sempey, tampoco demasiado conocido, estuvo magnífico y no solo por su idiomático uso de la lengua francesa sino por la calidad de la voz, completa en toda la gama. El papel bufo de don Gaspar, que prácticamente desaparece en el último acto, quedó en las manos del divertido barítono Roberto Lorenzi, en tanto que el monje portador de la bula papal fue cantado por el bajo Federico Bnetti. La Syvia de la soprano Lidia Fridman tuvo una interpretación ideal por la estupenda línea de canto y la convincente línea interpretativa. Una soprano de 23 años a la que habrá que seguir con particular atención. Al final, éxito triunfal con aplausos interminables con el busto de Donizetti presente en la celebración.

¡Gracias, como siempre, querido Gaetano!