'Halka' entra por la puerta grande en el Teatro Real

Madrid

10 / 11 / 2023 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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halka real La versión de concierto de 'Halka' de Moniuszko en Madrid © Teatro Real / Javier DEL REAL
halka real Tomasz Konieczny (Janusz). Corinne Winters (Halka) y Piotr Beczała (Jontek) © Teatro Real / Javier DEL REAL
halka real La versión de concierto de 'Halka' de Moniuszko en Madrid © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Moniuszko: HALKA

Estreno local. En versión de concierto

Corinne Winters, Piotr Beczala, Tomasz Konieczny, Olga Syniakova, Maxim Kuzmin-Karavaev, Tomasz Kumiega, Javier Povedano. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección: Lukasz Borowicz. 9 de noviembre de 2023.

En contadas ocasiones se han escuchado en el Teatro Real algunas melodías y arias del gran Stanislaw Moniuszko, el compositor polaco del siglo XIX que supo crear la ópera nacional de su pueblo con Halka. El 9 de noviembre, dos días antes del Día Nacional de la Independencia de Polonia, el público madrileño pudo escuchar la versión completa de la obra, y en todo su esplendor belcantista y popular. Moniuszko, en sucesivas versiones, consiguió una obra maestra que combina de un modo original varias fuentes. Por una parte, la influencia de la ópera romántica alemana. Por otra, el lirismo belcantista, en particular la elegancia y fluidez melódicas donizettiana. Y además la presencia de motivos populares de canto y de baile, siempre fascinantes y en su momento particularmente significativo al estar Polonia ocupada por las potencias imperiales.

La historia, de una sencillez melodramática, también contribuyó a su éxito. Y lo sigue haciendo, gracias a la sublimación musical de la historia de la pobre muchacha campesina seducida y abandonada por un aristócrata: trasposición evidente de la suerte trágica del pueblo polaco. Como botón de muestra de la originalidad del autor, el suicidio final de la protagonista, que va internándose en el territorio de la demencia a lo largo del último acto, no va acompañado de la previsible aria de locura. En lugar de eso se salda con un breve y conmovedor lamento con violoncelo. Tampoco Moniuszko siguió siempre un desarrollo en números cerrados, y prefirió combinar grandes bloques que alternan recitativos, coros, dúos, magníficos tutti, ariosos y arias de gran inspiración lírica y teatral.

"Piotr Beczala luce su maravilloso instrumento de puro terciopelo, con una línea de canto elegantísima y un dominio absoluto de los reguladores, además de una presencia escénica muy notable"

Por fortuna, el reparto y el director conocen muy bien el repertorio centroeuropeo y brindaron una versión intensa e idiomática, a pesar de presentarse en versión de concierto, con la lógicas limitaciones que ello conlleva. La soprano Corinne Winters demostró su profundo conocimiento del personaje con una muy evocadora y sencilla gestualidad, y una voz bellísima, limpia y brillante, con fácil subidas al agudo, inteligente y plásticamente utilizada desde la ingenuidad de la primera balada, fuera del escenario, hasta las exigentes alucinaciones finales. Le dio la réplica su desgraciado enamorado, encarnado por el internacionalmente aclamado tenor Piotr Beczala, que luce su maravilloso instrumento de puro terciopelo, con una línea de canto elegantísima y un dominio absoluto de los reguladores, además de una presencia escénica muy notable. Lo mismo, e incluso más aún, se puede decir de Tomasz Konieczny en el papel del aristócrata cínico y luego arrepentido: actor fenomenal y con una voz capaz de alcanzar registros muy profundos de bajo, cantando siempre con luminosidad y dramatismo teatral. Magnífico. Olga Syniakova, con un instrumento impecable, lleno de color, compuso una conmovedora Zofia, la novia ingenua del poco recomendable seductor. El bajo Maxim Kuzmin-Karavaez se lució en el papel de padre y Tomasz Kumiega dio a sus breves, pero muy dramáticas intervenciones todo el esplendor que se merecen. Muy bien Javier Povedano en el papel del Gaitero y estupendos los solistas del Coro Titular – Intermezzo.

Este último, por su parte, desplegó todos los matices necesarios en sus intervenciones, desde los desbordantes momentos de energía del primer acto hasta la íntima y emocionada plegaria del último. La Orquesta del Real sonó en todo su esplendor, riquísima, brillante y dinámica, con magníficas intervenciones solistas, bajo la dirección expresiva y contrastada de Lukasz Borowicz. Un gran éxito. Solo se echó de menos una interpretación del Himno nacional de Polonia, sublime mazurca que explica tantas cosas de esta Halka.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL