Gritos en el escenario y en la sala

París

27 / 01 / 2023 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
tristanundisolde-opreaactual-paris-2.jpg Una escena del 'Tristan und Isolde' de Peter Sellars © Opéra national de Paris / Elisa HABERER
tristanundisolde-opreaactual-paris-2.jpg Una escena del 'Tristan und Isolde' de Peter Sellars © Opéra national de Paris / Elisa HABERER
tristanundisolde-opreaactual-paris-2.jpg Una escena del 'Tristan und Isolde' de Peter Sellars © Opéra national de Paris / Elisa HABERER

Opéra national de Paris

Wagner: TRISTAN UND ISOLDE

Michael Veinius, Mary Elizabeth Williams, Eric Owens, Okka von der Damerau, Ryan Speedo Green, Neal Cooper, Maciej Kwaśnikowski, Tomasz Kumięga. Dirección musical: Gustavo Dudamel. Dirección de escena: Peter Sellars. 26 de enero 2023.

Por primera vez desde los años en que Bernard Lefort dirigía la casa (1981-1982), hubo esta noche contestación ruidosa en la sala de la Opéra de Paris. Al final del primer acto, unos espectadores no estuvieron de acuerdo con el trabajo de Mary Elizabeth Williams que cantaba Isolde por vez primera en París, papel que acababa de debutar en la Ópera de Seattle en octubre. La bronca pareció exagerada, sí, pero hay que reconocer que la soprano había cantado sin matices, sin un fraseo cnvincente, con una emisión de gran dureza y agudos metálicos que anulaban por completo la melodía. En su defensa dígase también que la violencia sonora de la orquesta —Gustavo Dudamel— y la acústica de la sala Bastille algo rebajaban la responsabilidad de la neófita soprano, quien mantuvo la potencia y el aguante durante el segundo acto y si bien ambos protagonistas siguieron cantando a puñetazos la parte inicial del bellísimo dúo, todo cambió con la invocación de la noche cuando la orquesta se hizo más silenciosa.

La soprano mostró entonces un timbre cálido, un fraseo sensual y una buena dicción. Michael Veinius —Tristan—, a sus anchas en el maremágnum orquestal del primer acto, no pudo aquí ocultar sus dificultades para cantar en piano: el texto iba saliendo tarde y mal y la justeza de las notas era dudosa. Okka von der Damerau —Brangäne— correcta en el primer acto, haciendo caso omiso del volumen que provenía del foso, aprovechó la ocasión de lucirse en sus dos fabulosas réplicas durante el apasionado diálogo de los amantes. Eric Owens cantó (es un decir) al rey Marke con una pobreza de medios (¿buscada y voluntaria?) sorprendente; fue explicando a su hijo espiritual su profunda tristeza, sílaba a sílaba, nota a nota, sin ligámenes que dieran una idea de melodía, con un volumen ínfimo que dificultaba su escucha.

"La soprano Mary Elizabeth Williams cantó sin ningún timbre, sin matices, sin fraseo, con una emisión de gran dureza y agudos metálicos que anulaban por completo la melodía"

Todo volvió a cambiar en el tercer acto, que fue de campanillas. Ryan Speedo Green —Kurwenal— inmóvil en un rectángulo luminoso, plantó cara a la orquesta, y con un forte impecable, con timbre brillante, viril, dureza justa y fraseo sutil, acompañó a su señor hasta el final. Veinius pudo entonces volver a las andadas —forte, agudo, metálico— con toda legalidad, y Owens por su parte recuperaba milagrosamente una manera más normal de interpretar. Finalmente, la soprano pudo lucirse —calor, color, fraseo, fonética, timbre— muriendo de amor con las divinas notas —visiblemente estudiadas a fondo y trabajadas con asiduidad— compuestas por Richard Wagner. Neal Cooper (Melot), Maciej Kwaśnikowski (Marinero), Tomasz Kumięga (Timonel) y el coro que dirige Alessandro Di Stefano aportaron su óbolo a la noche con ciencia y arte.

 La Opéra ha repuesto esta producción firmada por Peter Sellars en 2005 ya comentada en su día. Rómpase ahora una lanza en favor de la decisión del regista y de los vídeos de Billy Viola; la propuesta carece de dinamismo y los vídeos, narrando en paralelo la historia de forma abstracta y sin interferir con los cantantes, aportaron el movimiento necesario (y suficiente) para dinamizar, por lo menos, las situaciones más relevantes.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL