Grandes voces y una producción irritante en La Scala

Milán

21 / 02 / 2020 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 3 min

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La última producción estrenada en La scala fue este polémico 'Trovatore' de Alvis Hermanis © Teatro alla Scala / Marco BRESCIA y Rudy AMISANO
Liudmyla Monastyrska interpretó a una magnífica Leonora © Teatro alla Scala / Marco BRESCIA y Rudy AMISANO
Francesco Meli fue el otro triunfador de la noche © Teatro alla Scala / Marco BRESCIA y Rudy AMISANO

Teatro alla Scala

Verdi: IL TROVATORE

Francesco Meli, Liudmyla Monastyrska, Massimo Cavalletti, Violeta Urmana, Gianluca Buratto. Dirección: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Alvis Hermanis. 18 de febrero de 2020.

Volvió a La Scala tras ocho años de ausencia, Il trovatore verdiano. Hubiera podido reponerse la producción firmada por Hugo de Ana para la inauguración del curso 2000-2001, recuperada una sola vez en 2014. No fue así, sin embargo, y como último peaje de la gestión anterior se castigó al público con un montaje procedente de Salzburgo anunciado como nueva producción y que firmaba Alvis Hermanis como director de escena. La propuesta, ya en su estreno austríaco dejó perplejos a público y crítica. Y aunque el público de este abono se mostró indiferente respecto de cuanto ocurría en escena, en la primera representación hubo protestas desde todos los lugares del teatro. No se hará mención de la ya muy utilizada fórmula de hacer transcurrir la acción de una ópera en un museo, pero en este caso la sensación constante era de que todo funcionase en contra del drama y de la música, con soluciones grotescas y hasta irritantes. Un desastre ya previsto, y por lo tanto evitable.

Mejor, aunque con algún matiz, estuvo la vertiente musical. Nicola Luisotti tuvo el mérito de optar por una versión prácticamente íntegra, pese a no repetir la cabaletta de Leonora, “Tu vedrai che amore in terra”, en el último acto. Lo bueno termina aquí: una lectura fragorosa y con efectos de banda en los momentos agitados y una falta de un fraseo más incisivo y variado no compensaban de la ausencia de cortes. La orquesta de La Scala, que domina la música verdiana y conoce bien esta obra, ofreció una imagen de mínimos históricos a pesar del sonido exuberante, mientras que el coro, preparado como siempre por Bruno Casoni, tuvo que recurrir con frecuencia al grito para hacerse oír por encima del estrépito que llegaba desde el foso.

"Francesco Meli realizó una interpretación magnífica por variedad en el acento, fraseo vibrante y buen comportamiento vocal en todos los aspectos"

Destacó del reparto el protagonista, Francesco Meli, aunque es cierto que baja de tono “All’armi!” y el teco” de la Pira. Aún así, por una nota –o dos– no se puede condenar una interpretación que fue magnífica por variedad en el acento, fraseo vibrante y buen comportamiento vocal en todos los aspectos, y que recibió por su “Ah sì, ben mio” la ovación a scena aperta más calurosa de la velada. Massimo Cavalletti como Conde de Luna mostró un doble rasero con algunas bajadas de tensión al lado de buenos momentos a cargo de su emisión, auténticamente baritonal y fácil en el agudo. Liudmyla Monastyrska, soprano rusa oída ya varias veces en La Scala, encontró su momento mágico en “D’amor sull’ali rosee”, ejecutado con limpieza y óptima gestión del fiato, con una gran brillantez en el agudo.

Violeta Urmana, que fuera ya Azucena en 2000, hubo de pagar el tributo de haber usufructuado durante años la tesitura sopranil. Impecable musicalmente, su timbre resultó ahora mucho más claro hasta el punto de confundirse con el de Leonora. Gianluca Buratto dio vida a un rudo Ferrando, exhibiendo mucha voz. Completaron muy bien el reparto alumnos del Conservatorio de La Scala como Caterina Piva (Ines), Taras Prysiaszhniuk (Ruiz), Giorgio Lomiseli (Un viejo gitano) y Hun Kim (un Mensajero).