Granados y Velázquez unidos por la música y la tragedia

Barcelona

20 / 10 / 2023 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 3 min.

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Ana Schwedhelm (soprano) y Christian Camino (tenor)
Bésame Geisen Lukas Fröhlich (trompeta) y Ana Schwedhelm (soprano) © Neuköllner Oper de Berlín

Teatro La Gleva

Malte Geisen: BÉSAME MUCHO

Estreno absoluto en español

Ana Schwedhelm, Christian Camino, Danal Vritsiou (Piano) y Lukas Fröhlich (Trompeta). Dirección de escena: Ana Cuéllar. 18 de octubre de 2023.

El minúsculo Teatro La Gleva de Barcelona, con unas 40 localidades, acogió el estreno con libreto en español de esta ópera de bolsillo del compositor Malte Giesen. La obra tuvo su estreno absoluto en alemán en la Neuköllner Oper de Berlín el pasado 17 de febrero a cargo de los mismos intérpretes. Un doble estreno internacional, en Barcelona a cargo de la Òpera de Butxaca i Nova Creació, ocasión que supuso encontrar un elenco capaz de ofrecer las partes narradas en ambos idiomas, además de posibilitar que los cantantes pudiesen cantar tanto en estilo operístico como en el de los boleros de la compositora mexicana que da pie al título de esta interesante propuesta.

Bésame mucho se basa en la imbricación de dos personajes distantes en el tiempo pero unidos por la música y por la tragedia. El primero es el compositor y pianista catalán Enrique Granados (1867-1916), del que se relata el viaje y estreno de su ópera Goyescas en el Met de Nueva York. Un viaje peligroso, durante la Primera Guerra Mundial, al que se suma la angustia de Granados por su primera travesía marítima por no saber nadar. La trama va evolucionando junto a la música más moderna de la compositora mexicana Consuelo Velázquez (1916-2005), nacida el mismo año del estreno de Goyescas y de la muerte de Granados ahogado, junto a su mujer, en su vuelta a Barcelona al ser torpedeado su barco al cruzar el Canal de La Mancha. Aunque nunca se conocieron en la vida real, en la ópera se insinúa que podrían estar vinculados por la inspiración de Velázquez en Goyescas para componer su inmortal bolero Bésame mucho, que escribió a los 15 años.

La tragedia de Granados se recrea desde el inicio de la obra, en la que el compositor busca desesperadamente a su mujer Amparo Gal –aquí la pianista Danal Vritsiou– en el fondo del mar del Canal de La Mancha. A lo largo de la trama Granados se desespera ensordecido por el agua que le rodea y vislumbrando el cielo y lo que supondría haber seguido viviendo y componiendo, una acción que recorre el éxito de Goyescas o la invitación a la Casa Blanca que le obligó a cambiar el buque de bandera española por otro francés mucho más peligroso, por pertenecer a uno de los bandos de la contienda internacional. Todo ello se entrelaza con el éxito del bolero de Consuelo Velázquez, su boda con el editor y agente artístico Mariano Rivera y los consiguientes desamores y desengaños con su marido, con quien tuvo dos hijos.

© Bastian THIERY

El compositor alemán Malte Geisen

La obra, inspirada en la música española y mexicana, es más narrativa que musical, destacando algunos fragmentos pianísticos de Granados bien solventados a cargo de Vritsiou; además se incorporan varios boleros, incluyendo el hit Bésame mucho acompañado en ocasiones por el piano y por la interesante trompeta de Lukas Fröhlich, quien además se hizo cargo del prólogo y del personaje de Mariano, el marido de la protagonista.

Desde el punto de vista musical Bésame mucho tiene poca enjundia y los pasajes más importantes corresponden a la obra pianística de Granados o a los boleros de la compositora mexicana, en los que sobresalieron tanto la soprano mexicana Ana Schwedhelm como el tenor español Christian Camino, unos intérpretes que se movieron por el reducido escenario con gran eficacia al entorno de un piano; sus escasas interpretaciones líricas, en todo caso, fueron correctas pero sin conseguir un lucimiento especial.

La propuesta escénica, minimalista, se resolvió con buen olfato narrativo con tan solo el citado piano, varios micrófonos, una radio, alguna maleta y mucha imaginación, gracias a una dirección actoral muy trabajada y exigente a cargo de Ana Cuéllar, que los cuatro artistas desarrollaron eficazmente. Sorprendió el uso de diversos recursos grabados (aplausos, sonidos de radio, del mar y aportaciones de música electroacústica) de considerable interés, necesarios para crear la atmósfera adecuada a las diferentes escenas. En definitiva, un homenaje a Granados y Velázquez uniendo las vidas de los dos compositores en una trama que se sigue con interés pero a la que le faltó un mayor protagonismo lírico. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL