Controvertida 'première' de 'Tannhäuser'

Lyon

18 / 10 / 2022 - Teresa LLACUNA - Tiempo de lectura: 3 min

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tannhauser-operaactual-operadelyon (1) Una escena del 'Tannhäuser' de David Hermann © Opéra de Lyon
Opéra de Lyon Una escena del 'Tannhäuser' de David Hermann © Opéra de Lyon
Opéra de Lyon Una escena del 'Tannhäuser' de David Hermann © Opéra de Lyon
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Opéra national de Lyon

Wagner: TANNHÄUSER

Nueva producción

Stephen Gould, Johanni von Oostrum, Irène Roberts. Dirección musical: Daniele Rustioni. Dirección de escena: David Hermann. 13 de octubre de 2022.

Una sala colmada de público escuchó la mítica obertura de Tannhäuser con una concentración casi religiosa y la ovación que la acogió al final fue la mejor prueba de su triunfal acogida, lo que no dejó de constituir una cierta sorpresa pues pocos de los espectadores habían visto representar esta ópera, poco prodigada en la ciudad. Daba, sin embargo, la sensación de que les era familiar. La obertura, por cierto, fue ejecutada sin la distracción de imagen alguna, lo que debe agradecerse al regista David Hermann.

Wagner modificó esta obra y la versión presentada en Lyon fue la de París (1861) para el acto primero y la de Dresde (1868) para los dos siguientes. Gracias a un trabajo pedagógico pensado para introducir a los jóvenes de toda condición en el mundo de la ópera en la sala confluían todas las generaciones.

"El papel de Elisabeth que defendía Johanni van Ostrum fue el dominante en el conjunto gracias a una voz resplandeciente y de una gran precisión"

Desde el final de la obertura la silueta de los personajes desdoblados introducía la magnífica escenografía en las tierras áridas del gran sur, lugares en ocasiones peligrosos y que por desgracia inspiraban la última escena, obligando a los espectadores a asistir a una desafortunada toma de rehenes digna del peor teatro de aficionados. En efecto, el rapto de Venus fue presentado en forma tan poco hábil, probablemente a causa de la sustitución a última hora de Simon O’Neill por Stephen Gould que no le dio tiempo para ensayar lo suficiente. El libreto, sin embargo, es de una dramaturgia sencilla, pero esa sencillez no está de moda.

La escenografía del segundo acto no era menos rebuscada sin llegar a parecer kitsch, pero tenía la ventaja de permitir el desarrollo de la acción sin inconvenientes. Los pasajes más poéticos de esta puesta en escena corrieron a cargo de los magníficos coros de la Ópera de Lyon, cuyo vestuario como peregrinos, muy acertado, se integraba magníficamente con la escenografía.

Aun con este controvertido final, pudieron escucharse voces bien adaptadas a los respectivos personajes. El papel de Elisabeth que defendía Johanni van Ostrum fue el dominante en el conjunto gracias a una voz resplandeciente y de una gran precisión. Stephen Gould, por su parte, mostró la presencia exigida por el papel y la Venus de Irène Roberts tuvo la prestancia y la voz requerida por su personaje, al igual que ocurría con el resto de un reparto que suponía una adaptación total de todos ellos a los personajes a representar. El director de orquesta Daniele Rustioni, aun sin poseer del todo la fibra wagneriana, asumió maravillosamente el peso de la representación.  * Teresa LLACUNA, corresponsal en Lyon de ÓPERA ACTUAL