Gran concierto de Navidad en La Zarzuela, con Ruth Iniesta

Madrid

31 / 12 / 2023 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 4 min

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Navidad Teatro de La Zarzuela Ruth Iniesta, el maestro Lucas Macías y los cuerpos estables del coliseo en el concierto de Navidad en el Teatro de La Zarzuela © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
Navidad Teatro de La Zarzuela Ruth Iniesta, el maestro Lucas Macías y los cuerpos estables del coliseo en el concierto de Navidad en el Teatro de La Zarzuela © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
Navidad Teatro de La Zarzuela Ramón Grau y Ruth Iniesta en el concierto de Navidad en el Teatro de La Zarzuela © Teatro de La Zarzuela / Elena DEL REAL
Navidad Teatro de La Zarzuela Captura de pantalla de un vídeo del concierto de Navidad en el Teatro de La Zarzuela © YouTube

Madrid

Teatro de La Zarzuela

Concierto de Navidad

Obras de Bernstein, Gershwin, Lloyd Weber, John Newton, Adolphe Adam, Guerrero, Muñoz Román, Francis Alonso, Chueca, Sorozábal, Padilla, Vicente Quirós, Barbieri y Fernández Caballero. Ruth Iniesta, soprano. Actuaciones especiales de Milagros Poblador, soprano, y Juan Sousa, bajo. Ramón Grau, piano. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de La Zarzuela. Dirección: Lucas Macías. 30 de diciembre de 2023.

La soprano Ruth Iniesta protagonizó el Concierto de Navidad del Teatro de La Zarzuela en el que dio voz a grandes temas del musical americano de Bernstein, Gershwin y Lloyd Weber, que alternó con eternas romanzas del género lírico español.

Lo cantaban Hombres G, y después de 40 años lo siguen llevando en la garganta: «Voy a pasármelo bien». Ayer Ruth Iniesta lo hizo suyo en el Concierto de Navidad del madrileño Teatro de La Zarzuela. Se lo pasó de cine, de lujo, de maravilla e hizo disfrutar al público. La soprano explicó el porqué de la elección de los temas, aunque la mejor razón para decantarse por unos y dejar otros no es sino el gusto de cada cual y del que los interpreta. Nunca llueve a gusto de todos, pero ella, que no dejó de sonreír en cada gesto, en cada mohín, consiguió que 90 minutos sin descanso se transformaran en casi 90 segundos. Me atrevo a escribir que ninguno de los presentes miró el reloj ni de reojo. No hacía falta.

Ruth Iniesta: “He sido la chica del teatro musical que amenizaba los recreos a sus compañeros. Y de ahí pasé a la chica de las visitas del Teatro de La Zarzuela”

Llevaba, dijo, meses soñando con este concierto. Y celebraba que diez años atrás cantaba por primera vez en el coliseo. Agradeció a todos aquellos que creyeron en ella y apostaron por el talento de esta maña incombustible, aunque de todos los nombres eligió uno, el del maestro Enrique Viana, para dar las gracias. Decíamos que la elección de estándares norteamericanos y zarzuela obedecía a un motivo: “Yo he sido la chica del teatro musical y la niña que amenizaba los recreos a sus compañeros. Y de ahí pasé a la chica de las visitas del Teatro de La Zarzuela”, explicó. Y después vino la ópera. O mientras, quién sabe. Y por eso, porque Ruth Iniesta es una mezcla sabia de mucha y buena música, la de aquí y la de allá, al otro lado del Atlántico, quiso recordar a Bernstein, Gershwin, Lloyd Weber, John Newton, Adolphe Adam y a Guerrero, Muñoz Román, Francis Alonso, Chueca o Sorozábal. Para eso mandaba ella.

La orquesta, con Lucas Macías gozando la tarde como un niño grande, sonó muy bien y el Coro Titular del Teatro de La Zarzuela estuvo fantástico en Para ofrecer a nuestra soberana, de Black el payaso, con intervención especial de la soprano Milagros Poblador y el bajo Juan Sousa. Ramón Grau acompañó a Iniesta al piano en una sentida interpretación del cuplé La violetera, del inmortal Padilla (con reparto al aire de flores), y repitió la jugada en la canción de Mel Tormé Chestnuts roasting on a open fire. No necesitaba ella que nadie le sacara las castañas del fuego. Se escucharon entonces los primeros “guapa” y “brava” que serían la tónica tras cada pieza.

Aunque nacida en Zaragoza, Ruth Iniesta lleva a Madrid en las tripas y por eso le dedicó un bloque-homenaje en el que se lució a voluntad con el cuplé que abría, Sus pícaros ojos, de Vicente Quirós, donde fue escenificando de la alegría de ese requiebro “que fue de mi agrado” a la tristeza por el abandono. Sin embargo, duró poco la pena porque en el Vals de la bujía, De las luces, soy la que tiene más chic (menuda la guasa y finura que tenía Chueca), la artista brilló a toda luz, pirotecnia vocal mediante. Y el público se dejó las manos. Para darle un descanso, la Orquesta de la Comunidad de Madrid se calzó una bellísima interpretación de la obertura de Candide de Bernstein, que cerraba la parte dedicada a las canciones norteamericanas.

Cuando volvió al escenario vestía un traje rojo pasión, el que había lucido en la producción de Pan y toros, de Barbieri, en ese mismo escenario en 2022. Se acomodó cerca del maestro a pesar de los guardainfantes del terno. Y siguió en ascenso. Que posee esta mujer menuda, una increíble voz no puede cuestionarse, su vis cómica, tampoco, su manera de sentir, de interpretar, de emocionarse hasta las lágrimas, de reír, de llorar, de desesperarse. Hizo alarde de juegos vocales en “Tras la reja del convento”, de Juegos malabares, de Vives, y no faltó una aplaudida interpretación de “Me llaman la primorosa”, de El barbero de Sevilla.

Cuando parecía que Bernstein era el encargado de echar el cierre con la portentosa, sí, portentosa, “Glitter and be gay”, de Candide,  que interpretó apasionadamente, volvió al escenario con más ganas si cabe para brindar con un burdeos especial, servido por Fernández Caballero en Chateau Margaux. Cómo pegaban las burbujas… Y puesto que era el Concierto navideño, pues eso, dulce Navidad con el respetable llevando el compás. Ruth Iniesta subió al podio, llenó el aire de besos y deseó lo mejor para el año que llega. Pues eso, nos sumamos a sus deseos.

¡Feliz 2024 para todos! * Gema PAJARES, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL