Glyndebourne: Una Cenicienta empoderada

10 / 08 / 2019 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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Danielle de Niese como Cendrillon © Glyndebourne Festival / Richard Hubert SMITH
La nueva 'Cendrillon' de Glyndebourne impuso un acento femenino © Glyndebourne Festival / Richard Hubert SMITH
© Glyndebourne Festival / Richard Hubert SMITH

Glyndebourne Festival

Massenet: CENDRILLON

Nueva producción

Lionel Lhote, Eduarda Melo, Julie Pasturand, Danielle de Niese, Nina Minasyan, Kate Lindsey, Agnes Zwierko. Dirección: John Wilson. Dirección de escena: Fiona Shaw. Festival Theatre, 2 de agosto de 2019.

Una producción inteligente de la gran actriz Fiona Shaw brindó al público del festival la oportunidad de gozar de una obra que en otras circunstancias puede llegar a ser aburrida. Una mezcla de caricatura con emociones reales sirvió para que los personajes resultaran ni cómicos como en Rossini, ni tampoco acartonados. Así, Cendrillon resultó ser una figura de carne y hueso, cantada y actuada con genial sencillez y sonrisa ganadora por Danielle De Niese. Igualmente la idea de que Le Prince Charmant sea una de las sirvientas en la casa de Pandolfe y que se transforme en el Príncipe resultó encantadora. La siempre excelente Kate Lindsey se encargó de que su rol fuese creíble además de cantado con ardor. Se trata de una producción muy femenina al estar planteada desde el punto de una mujer, con ellas en tomando un papel dominante y agresivo que hace que Pandolfe decida apartarse de todo en un sillón al costado.

Lionel Lhote cantó el personaje del padre con voz expresiva, harto de lo que sucedía alrededor suyo. Muy exageradas pero al mismo tiempo muy adecuadas las dos hijas Noémie y Dorothée cantadas con todos los recursos expresivos por Eduarda Melo y Julie Pasturand. Muy bien resueltas las escenas con las Hadas que sirven de marco para que el Hada Madrina hiciera su entrada de forma elegante y un poco sospechosa: no se sabe al comienzo si ayudará a Cendrillon pero una vez que decide lo hace de forma encantadora. Nina Minasyan cantó con coloratura dulcísima y estratosférica en un registro que le resultó cómodo para dar expresión de bondad. Un debut sensacional y que promete para el futuro una gran carrera.

Del reparto, solo Agnes Zwierko careció de los medios vocales de sus colegas, tratando de compensar con una Madame de la Haltière exagerada.

Como es normal en este Festival, los roles más pequeños estuvieron muy bien ensayados y el coro de la casa sonó impecablemente. La gran sorpresa fue la dirección de John Wilson, quien condujo a la London Philharmonic con fineza, liviandad y suprema atención al detalle y al fraseo. Su dirección contribuyó al éxito de la velada y sirvió para hacer recordar que Massenet era un gran admirador de Wagner