Glass en la Ópera de Niza

Niza

23 / 11 / 2020 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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Fabrice Di Falco destacó como protagonista, junto a Julie Robard-Gendre como Nefertiti © Opéra de Nice
Una escena de la espectacular producción de Lucinda Childs © Opéra de Nice
La ópera de Philip Glass se estrenó en Francia © Opéra de Nice

Opéra de Nice

Glass: AKHNATEN

En 'streaming'. Estreno en Francia

Fabrice Di Falco, Julie Robard-Gendre, Patrizia Ciofi, Joan Martín-Royo, Frédéric Diquero, Vincent Le Texier, Lucinda Childs, Karine Ohanyan, Rachel Duckett, Mathilde Lemaire, Vassiliki Koltouki, Annabella Ellis, Aviva Manenti. Dirección: Léo Warynski. Dirección de escena y coreografía: Lucinda Childs. 20 de noviembre de 2020.

Bertand Rossi, recientemente nombrado director de la Ópera de Niza, quiso inaugurar su primera temporada con Akhnaten de Philip Glass, nunca vista en Francia. Dado que las circunstancias actuales impidieron la presentación en directo, el coliseo nizardo ofreció gratuitamente la producción en streaming, montaje que inaugurará la temporada 2021-22.

Estrenada en 1984 en Stuttgart, Akhnaten mantiene hoy toda su modernidad. La sucesión de ostinati, forma musical adosada a la producción del compositor estadounidense, dinamizó la acción por la riqueza de sus temas (con dos a cuatro notas y no más), el colorido cambiante de sus largas secuencias, la versatilidad y la sofisticación de sus ritmos, la variedad y el lirismo de sus transiciones, la pureza de las líneas vocales de los solistas y la grandiosidad de cada una de las intervenciones del coro de la casa, suntuoso, bien preparado por Giuglio Magnanini.

"La bailarina, coreógrafa y directora de escena estadounidense dirigió esta vez a sus artistas a través de internet, dado que, a causa de la pandemia le fue imposible atravesar el charco"

El libreto de Philip Glass, Shalom Goldmann, Robert Israël y Richard Ridell, con textos de la época, narra la historia desgraciada del faraón Akenaton (Akhenaten), que desde su ciudad de Tell-el-Amarna quiso destronar el complejo sistema religioso egipcio, gestionado desde la ciudad de Tebas. Supuestamente creador del primer monoteísmo, Akenaton impuso, solo por un par de generaciones, el astro sol como dios único. Giulio Magnanini al frente de la Filarmónica de Niza, fineza y precisión, mantuvo la atención del telespectador durante las dos horas de la historia de Akhenaten. Gracias a los primeros planos se apreció la enorme concentración de los músicos, obligados a repetir una y mil veces el mismo gesto con idéntica velocidad e igual intensidad. Aseguró la puesta en escena –hieratismo, solemnidad, sacralidad– y las coreografías (con alumnos del Pôle National de Danse Rosella Hightower), Lucinda Childs, artista muy ligada al compositor. La bailarina, coreógrafa y directora de escena estadounidense dirigió a los artistas a través de internet, dado que, a causa de la pandemia, le fue imposible atravesar el charco. La escenografía, a cargo de Bruno De Lavenère, situó a los personajes sobre un disco solar, simple, muy ilustrativo de los deseos del faraón del cuento.

De entre los solistas sobresalió el de Akhenaten, interpretado con gran eficacia por el contratenor Fabrice di Falco. La propia Lucinda Childs –Amenhotep– fue narrando a través de un vídeo, las vicisitudes del reino de Akenaton. Les acompañaron fieles a la música de Glass, Julie RobardGendre (Nefertiti), Patrizia Ciofi (la Reina), el barítono catalán Joan Martín-Royo (Horemhab), Frédéric Diquero (Amon) y Vincent Le Texier (Aye).