Garanca despierta el frenesí con su Santuzza

Zúrich

20 / 01 / 2022 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
pagliacci-cavalleria-operaactual-zurich (2) Elina Garanca como Santuzza en 'Cavalleria' © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
pagliacci-cavalleria-operaactual-zurich (3) Ekaterina Bakanova (Nedda) frente a Marcel Álvarez (Canio) © Opernhaus Zürich / Toni SUTER
pagliacci-cavalleria-operaactual-zurich (1) Marcelo Álvarez como Canio © Opernhaus Zürich / Toni SUTER

Opernhaus Zürich

Mascagni: CAVALLERIA RUSTICANA / Leoncavallo: PAGLIACCI

Elina Garanca, Svetlina Stoyanova, Marcelo Álvarez, George Petean, Irène Friedli, Ekaterina Bakanova, Andrew Owens, Xiaomeng Zhang. Dirección musical: Paolo Carignani. Dirección de escena: Grischa Asagaroff. 18 de enero de 2022.

A pesar del tour de force de Marcelo Álvarez ante el clásico double bill, el verdadero aliciente de la reposición de Cavalleria rusticana y Pagliacci en Zúrich fue la presencia de la absoluta mezzosoprano Elina Garanca (Premio ÓPERA ACTUAL 2021). Y es que la letona levantó las pasiones de una Opernhaus que vino a verla a ella –para el segundo título el teatro se había quedado a media entrada–, y no defraudó. Su timbre tan voluptuoso, carnoso y homogéneo amén de un amplio registro y una proyección sobrada le otorgan las cualidades ideales para acometer el rol protagonista. Su Santuzza –rubia– es hoy una referencia, por todos los matices que saca al rol, por una musicalidad apasionada, apabullante, pero sin caer en excesos. Y es que además de su ya icónica Carmen, Garanca ha hecho de este rol uno de sus personajes fetiche. Su “Inneggiamo” fue soberbio, para seguir con la célebre romanza “Voi lo sapete” cargada de emotividad y culminar de manera arrolladora la la gran escena “Tu, qui Santuzza?”, con ese electrizante “a te la mala Pasqua!” y exhibiendo todo su arte en el duetto con Alfio.

A su lado, Marcelo Álvarez lo dio todo como Turiddu y Canio. El tenor argentino exhibió un timbre de bello terciopelo y esmalte con un poderoso squillo. Su fraseo es tosco –incluso demasiado para este puro verismo– y su veteranía le hacen llegar, casi al extremo, al final de Pagliacci, poniendo toda la carne en el asador, sacrificando sutileza y buen hacer. No defraudó el barítono rumano George Petean que se llevó el público al bolsillo con un arrollador prólogo de Pagliacci. Su canto es refinado, con buena línea y fraseo, timbre agradecido y buena proyección a pesar de alguna tendencia al engolamiento que desapareció por completo en el segundo título.

Ekaterina Bakanova marcó un debut algo ajustado como Nedda. Si bien es una cantante de notable registro dramático y musicalidad, su timbre no es muy agraciado y su registro agudo algo tirante desdibujaron una prestación en general correcta. Cabe destacar también las remarcables prestaciones de Svetlina Stoyanova (Lola), Irène Friedli (Mamma Lucia) que remataron una maravillosa Cavalleria.

"Su timbre tan voluptuoso, carnoso y homogéneo amén de un amplio registro y una proyección sobrada le otorgan las cualidades ideales para acometer el rol protagonista"

Paolo Carignani consiguió sacar toda la intensidad de la Philarmonia Zürich en ambos títulos. Si ya se sabe que en los teatros de repertorio los ensayos en las reposiciones suelen ser algo arbitrarios, el maestro milanés imprimió toda la intensidad verista, sin caer en excesos. Estuvo pendiente en todo momento de la escena vigilando los decibelios sin tapar a los cantantes –en Zúrich fácilmente la orquesta se les va de las manos a los directores– pero siempre sacando lo máximo de las escenas de conjunto. Y qué bien jugó también el coro de la casa, aportando el broche final a la magnífica dirección del músico italiano.

La producción clásica (1996) firmada por Grischa Asagaroff es bien conocida dentro y fuera de los muros del teatro. En un espacio circular válido para los dos títulos se enmarcan las plazas de los pueblos en los que se ambientan ambas óperas. Situada en la década de 1950, quizá la única licencia que se toma el regista alemán, la propuesta sigue al dedillo los libretos que tan bien detallados dejaron sus autores. Una puesta en escena muy teatral que envejece magníficamente.  * Albert GARRIGA, corresponsal en Zúrich de ÓPERA ACTUAL