Furor lírico con Gaëlle Arquez

Oviedo

09 / 04 / 2025 - Jonathan MALLADA - Tiempo de lectura: 3 min

auditorio oviedo Gaëlle Arquez y Jérémie Rhorer © Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo

Auditorio Príncipe Felipe

Concierto de GAËLLE ARQUEZ

Obras de Mozart, Gluck, Donizetti, Verdi, Rossini, Saint-Saëns y Mendelssohn. Le Cercle de L’Harmonie. Dirección: Jérémie Rhorer. 6 de abril de 2025.

El ciclo Conciertos del Auditorio, organizado por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, ofreció el pasado domingo una notable velada protagonizada por la mezzosoprano francesa Gaëlle Arquez y la orquesta Le Cercle de L’Harmonie, conjunto que celebra este año su vigésimo cumpleaños. Bajo el título Amor, furor, los músicos elaboraron un repertorio atractivo –de esos que tanto gusta en la capital del Principado– que, si bien centró el mayor peso de la velada en la orquesta, sirvió para exhibir las múltiples cualidades vocales de Arquez.

Abrieron la velada musical la Obertura y el “Voi che sapete” de Le nozze di Figaro, último título de la temporada de la Ópera de Oviedo que se celebra en el Campoamor, donde la agrupación –fundada y dirigida por Jérémie Rhorer– se mostró algo apresurada, un hecho que no impidió apreciar la magnífica tímbrica de los franceses, así como unos excelentes balances en carácter e intensidad. Arquez exhibió en el aria su poderosa voz, repleta de calidez y redondeada por un vibrato muy controlado que añadía aún más carnosidad a su atractivo timbre. Más impetuosa resultaría su intervención en “Dieux puissants que j’atteste… Jupiter, lance la foudre” de Iphigénie en Aulide (Gluck), donde la mezzo lució un caudaloso registro central, con unos agudos afilados que unificaron el sonido de una formación, inmaculada en volumen, muy celosa de arropar siempre a la lírica.

La primera mitad se completaría con las danzas (“Danse des esprits bienheureux” y “Danse des furies”) de Orphée et Eurydice (Gluck) donde emergió una excelente dirección de Rhorer para equilibrar cada una de las secciones y extraer, en todo momento, lo mejor de sus músicos, rubricando una ejecución muy fluida y llena de elegancia.

"Arquez ajustó los fraseos a la perfección, gracias a un poderoso fiato que le permitía insuflar la energía y delicadeza necesaria en los finales de frase sin perder musicalidad ni resentir la afinación"

La segunda parte encerraba un repertorio más exigente a nivel vocal, como se pudo apreciar en “L’ai-je bien entendu?… Oh mon Fernand” de La Favorite (Donizetti), en la cual la mezzosoprano ofreció unas grandes prestaciones gracias a su impostación y al óptimo rendimiento de sus resonadores maxilofaciales que le permitieron manejar a su antojo la línea de canto y lucir una desbordante proyección.

Le Cercle de L’Harmonie tampoco resintió su nivel en este tramo final del concierto, interpretando, de forma majestuosa, el Preludio de La traviata, en el cual los pupilos de Rhorer se encomendaron a una cuerda incisiva y esmaltada que engarzaba de forma sutil cada uno de los temas de la ópera verdiana que se anticipan en esta página sinfónica. Igualmente notable su versión de la Obertura de El sueño de una noche de verano (Felix Mendelssohn), siempre pródiga en matices y con las distintas secciones luciendo un nivel muy coral.

El aria “Mon coeur s’ouvre à ta voix” de la ópera de Saint-Saëns Samson et Dalila, cobró una gran expresividad mediante los fraseos que Arquez ajustó a la perfección, gracias a un poderoso fiato que le permitía insuflar la energía y delicadeza necesaria en los finales de frase sin perder musicalidad ni resentir la afinación. Por otra parte, el “Non piu mesta” de La Cenerentola (Rossini) descubriría una facilidad más que pasmosa a la hora de resolver las coloraturas, con los agudos algo abiertos, pero con una naturalidad inverosímil en cualquiera de los registros.

A modo de propina, regalaría, a un entregado auditorio, el aria “Près des remparts de Séville”, de la ópera Carmen (Bizet), uno de sus roles predilectos con el que debutará, durante el próximo mes de junio, en el Teatro dell’Opera di Roma y bisaría “Mon coeur s’ouvre à ta voix”, dejando claro el “furor lírico” que se respira en la ciudad ovetense.  * Jonathan MALLADA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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