Furor entusiasta con Orlinski en el Real

Madrid

26 / 04 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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orlinski-operaactual-teatroreal (1) Jakub Józef Orlinski, ovacionado por el público © Teatro Real / Javier DEL REAL
orlinski-operaactual-teatroreal (1) Orlinski e Il Pomo d'Oro © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Concierto de JAKUB JÓZEF ORLINSKI

Debut en el Real

Obras de Perez, Fux, Galuppi, Zelenka, Conti y otros. Il Pomo d’Oro. Dirección: Francesco Corti. 23 de abril de 2022.

El derecho a pasarlo bien. Parecía que era eso lo que reivindicaba el público del Teatro Real, puesto en pie casi al completo ante cualquier fragmento musical cantado por Jakub Józef Orlinski, la voz que más revuelo ha causado dentro del mundo de los contratenores desde la época del surgimiento de Jaroussky. No parecía justificado tanto entusiasmo, pero han sido tantos meses de implosión social que quién niega la propensión a la ovación continua. El repertorio del recital, conformado por las piezas de su penúltimo lanzamiento discográfico, Anima Aeterna, tampoco dejaba lugar al lucimiento más pirotécnico de su anterior trabajo, aunque algunas de las arias mostradas eran realmente bellas y poco difundidas.

La elección de las piezas era inteligente en cuanto a su exigencia, con calidades más que probadas y algunas perlas como el “Giusto Dio” de La Giuditta de F. A. de Almeida o el Barbara dire effera de Zelenka. Respecto al canto en sí, menos alegrías. Por el lado más amable, la voz de Orlinski presenta un timbre mate atractivo, poco común, que ha progresado en su proceso de unificación de registros desde su última vista y que sabe colocar notablemente, lo que le da bastante proyección (aunque a menudo la reserve). Por el menos, le falta suficiencia en la coloratura, con agudos que se destemplan muy habitualmente, hecho que queda bastante más disimulado en los discos. A pesar de ello, el concierto se escuchó con agrado, a lo que se sumó la generosidad de un Orlinski que no escatimó presencia en el escenario y que se creció en algunas de las arias de la segunda parte y en el Fux de la primera.

"El concierto se escuchó con agrado, a lo que se sumó la generosidad de un Orlinski que no escatimó presencia en el escenario y que se creció en algunas de las arias"

Mención aparte merece el acompañamiento orquestal de Il Pomo d’Oro, con otra gran actuación (y ya van…) defendiendo como si fueran 40 músicos ese modelo de plantilla en crisis que se ha estandarizado para las giras de las orquestas barrocas en la última década, donde las obras apenas se tocan con una veintena de intérpretes. Con un balance bien ajustado, imaginativa en los ornamentos, pero sin intención alguna de captar protagonismos ajenos, la orquesta supo acompañar al contratenor ajustándose a las limitaciones de su voz y sin hacer endiabladas las coloraturas por exceso de viveza o letárgicos los adagios por languidez en el paso.

Aunque el final del programa fue anticlimático, con la Antífona en Re menor de Händel en la que buena parte de la orquesta no intervenía, la pieza sirvió para dar paso al post-concierto, con cinco propinas (Lotti, Fago o Schiassi) y ovaciones entre ellas propias de julio del 65 con los Beatles en Las Ventas. Fue un furor que sorprendió al propio Orlinski, y que aprovechó con carisma y simpatía. Para rematar y antes de repetir Zelenka, ese “Vedro con il mio diletto” vivaldiano que le hiciera viral en su día.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL